PRIMA, el telescopio que verá lo que Hubble, James Webb y Roman no pueden: el infrarrojo lejano


El Universo es un libro al que le faltan la mitad de las páginas


Categoría: INVESTIGACIONES

En la actualidad, muchos telescopios espaciales rastrean el cielo de distintas maneras y tres de los más famosos son el “Hubble”, el “James Webb” y el “Roman”, que despegó hace poco hacia su destino, aunque sin embargo, todos coinciden en una misma carencia: no son capaces de rastrear el cielo midiendo en el infrarrojo lejano.

 

Alrededor de la mitad de la luz emitida por estrellas y galaxias a lo largo de la historia cósmica, sale en esta banda del espectro por lo que sin un telescopio capaz de medirlo, nos estamos perdiendo la mitad de la fiesta, pero para que ello no pase la NASA ya tiene una solución: la misión PRIMA que tiene tres objetivos: en primer lugar, entender el origen de las atmósferas planetarias. 

 

Por otro lado, también va a analizar cómo evolucionan junto a las galaxias los agujeros negros de sus centros y por último, seguir la acumulación de polvo y elementos pesados a lo largo de la historia del Universo. 

 

Una misión de tamaño medio: en la actualidad, la NASA trabaja en varias misiones de tamaño medio, entre las que se encuentra PRIMA. 

 

Este tipo de misiones, se llaman así porque su presupuesto y sus plazos son medios en comparación con las grandes, que a veces pueden suponer varias décadas para alcanzar los objetivos y en este caso, si todo va bien, se lanzará en 2033, con una inversión de 1.200 millones de dólares, lo que es un presupuesto medio para estos temas.

 

Buena compañía: el objetivo de PRIMA será el punto de Lagrange L2, el lugar de destino del Nancy Grace Roman y el punto en el que el telescopio James Webb lleva ya varios años trabajando. 

 

Por lo tanto, los 3 podrán hacer equipo, aunque no se puede saber con seguridad si este último seguirá allí en 2033, pero el Roman es probable que sí, ya que tiene propelente para mucho más tiempo del que se planeó en un principio. 

 

La importancia del infrarrojo lejano: los telescopios ubicados en la Tierra no pueden medir en el infrarrojo lejano, ya que nuestra atmósfera, bloquea la luz en esa longitud de onda. 

 

No obstante, es muy importante buscar formas de medirla, ya que más de la mitad de procesos del Universo, ocurren en zonas muy polvorientas y ese polvo absorbe la luz visible y la ultravioleta y la reemite en el infrarrojo. 

 

Por eso, como explica en declaraciones en IFLScience el investigador de Caltech George Helou, “si no tenemos instrumentos que puedan medir en el infrarrojo lejano, el Universo es un libro al que le faltan la mitad de las páginas”.

 

El último gran telescopio capaz de medir en esa región del espectro electromagnético fue el Herschel, de la ESA, aunque este, dejó de funcionar en 2013, luego de quedarse sin refrigerante, y dejó muchos misterios por resolver. 

 

A la espera de lanzamiento: los 1.200 millones de dólares excluyen el lanzamiento, así que a la NASA le queda encontrar un buen candidato para impulsar esta misión al espacio, por un precio competitivo. 

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