Un bonobo de 43 años participa en experimentos de fiesta de té y demuestra su capacidad de simular
Buenos Aires-(Nomyc)-La imaginación dejó de ser una capacidad solo humana,, según revela un estudio pionero de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos), en el que se demostró por primera vez que estos primates pueden usar su imaginación y simular situaciones, lo que desafia suposiciones científicas que se mantenían desde hace décadas sobre las habilidades cognitivas de los animales.
En una serie de experimentos con simios, similares a una reunión social tradicional de los humanos, donde se consume té y se ofrecen refrigerios ligeros, los científicos observaron cómo un Bonobo interactuó con tazas y tazones de uvas imaginarios y los resultados, publicados en la revista Science, sugieren que la capacidad de comprender objetos imaginarios está dentro del potencial cognitivo de estos primates.
Jane Goodall y el cambio de paradigma: la etóloga británica Jane Goodall revolucionó la ciencia en la década de 1960 cuando descubrió que los chimpancés fabrican herramientas, algo que hasta entonces se consideraba exclusivo de los humanos, lo que obligó a redefinir qué significa ser humano y abrió la puerta a cuestionar otras capacidades que creíamos únicas de nuestra especie.
“Jane Goodall descubrió que los chimpancés fabrican herramientas y eso condujo a un cambio en la definición de lo que significa ser humano y esto también nos invita a reconsiderar qué nos hace especiales y qué vida mental hay ahí fuera entre otras criaturas”, afirma Christopher Krupenye, profesor adjunto del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad Johns Hopkins.
Pionera de la primatología: los descubrimientos de Goodall sobre el uso de herramientas por parte de los chimpancés en Tanzania marcaron un punto de inflexión en la primatología y sus observaciones de cómo estos animales modificaban ramitas para extraer termitas de sus nidos, demostraron que poseían habilidades cognitivas mucho más sofisticadas de lo que se pensaba hasta ese momento.
Décadas después, los investigadores Krupenye y Amalia Bastos, profesora en la Universidad de St. Andrews en Escocia, diseñaron tres experimentos con Kanzi, un Bonobo de 43 años que vive en Ape Initiative y en el primer experimento, colocaron dos vasos transparentes vacíos sobre una mesa junto a una jarra también vacía.
El experimento de la fiesta de té: el experimentador, inclinó la jarra para volcar jugo imaginario en cada vaso y luego simuló vaciar el contenido de uno de ellos y cuando le preguntaron a Kanzi, dónde estaba el jugo, el animal señaló de manera correcta, la taza que todavía contenía el líquido ficticio la mayor parte del tiempo.
Para confirmar que Kanzi distinguía entre objetos reales e imaginarios, el equipo realizó un segundo experimento con un vaso de jugo real junto al vaso de líquido imaginario y cuando le preguntaban al Bonobo qué quería, señalaba el jugo verdadero casi siempre, lo que demostró que comprendía la diferencia entre ambos.
Diferenciar realidad de simulación: un tercer experimento repitió el concepto con uvas imaginarias, para lo que se simuló tomar una uva de un recipiente vacío y colocarla dentro de uno de dos frascos y después de simular vaciar uno de los recipientes, Kanzi volvió a indicar de manera correcta, la ubicación del objeto imaginario y los hallazgos publicados, sugieren que la imaginación simios y la capacidad de simular se remonta a entre 6 y 9 millones de años, hasta nuestros ancestros evolutivos comunes.
“Es muy revolucionario que su vida mental trascienda el presente”, señala Krupenye, quien estudia el pensamiento animal desde hace años.
Implicaciones evolutivas profundas: aunque Kanzi nunca fue perfecto en sus respuestas, siempre estuvo en lo cierto por encima del azar, Bastos afirnma “es muy sorprendente y emocionante que los datos parezcan sugerir que los simios, en su mente, pueden concebir cosas que no existen”.
Los científicos planean extender estos estudios a otros simios y animales para determinar si esta capacidad está más extendida de lo que se pensaba y también, esperan explorar otras facetas de la imaginación simios, como su capacidad para pensar en el futuro o en lo que ocurre en la mente de otros individuos.
Futuras líneas de investigación: “La imaginación es una de esas cosas que en los humanos nos proporciona una rica vida mental y si compartimos algunas raíces de la imaginación con los simios, eso debería hacer que la gente cuestione la suposición de que otros animales simplemente viven vidas robóticas, limitadas al presente”, concluyó Krupenye.
Estos hallazgos que relacionan capacidades de los humanos con los simios, refuerzan la importancia de proteger a estos primates cuyas mentes son mucho más sofisticadas y complejas de lo que se reconocía de manera tradicional, algo que Jane Goodall ya intuía hace más de medio siglo cuando observó por primera vez comportamientos humanos en los chimpancés salvajes de África.
Nomyc-4-3-25