La cifra es muy superior a las estimaciones aceptadas durante las últimas décadas
Buenos Aires-(Nomyc)-El estudio, liderado por la Universidad de Cornell (Estados Unidos) y publicado en la revista PNAS, sostiene que el número real de especies de insectos, podría situarse entre 14 y 20 millones, lo que transformaría el conocimiento científico sobre la biodiversidad mundial y reforzaría la necesidad de acelerar su conservación y la fauna invertebrada global, triplica los cálculos tradicionales manejados por la comunidad científica internacional hasta la fecha, ya que los nuevos modelos estadísticos sugieren la existencia de una ingente riqueza biológica escondida todavía en los ecosistemas más remotos.
El descubrimiento, se fundamenta en el mapeo genético de especímenes tropicales y avispas parasitarias centroamericanas y el empleo de secuenciación molecular avanzada, permite diferenciar organismos morfológicamente idénticos que antes se catalogaban erróneamente bajo una sola categoría.
¿Más de 20 millones de insectos? El planeta podría albergar hasta este número de especies de insectos, una cifra que multiplica entre dos y tres veces las estimaciones aceptadas hasta ahora por la comunidad científica, según una investigación liderada por la Universidad de Cornell (Estados Unidos) y publicada en la revista PNAS.
Durante más de 40 años, los expertos han trabajado con una estimación aproximada de seis millones de especies de insectos, pero sin embargo, el nuevo análisis sitúa el rango real entre 14 y 20 millones, lo que convertiría a este grupo animal en uno de los mayores reservorios de biodiversidad del planeta y los investigadores, consideran que este cambio de perspectiva obliga a replantear el conocimiento sobre la diversidad biológica de la Tierra y sobre los esfuerzos necesarios para protegerla.
El ADN de 1,6 millones de insectos permite revisar las estimaciones: la investigación se apoya en el análisis genético de 1,6 millones de insectos tropicales, además de un amplio estudio sobre avispas parasitoides desarrollado en el Área de Conservación de Guanacaste, en Costa Rica y para identificar especies diferentes, el equipo utilizó la técnica de códigos de barras de ADN, una herramienta que facilita distinguir organismos mediante pequeñas secuencias genéticas y que está revolucionando el estudio de la biodiversidad.
Además, los científicos combinaron estos datos con modelos estadísticos avanzados y nuevos censos de avispas microgastrinas para estimar con mayor precisión el número total de especies existentes.
Millones de especies podrían seguir sin descubrirse: hasta el momento, la ciencia ha descrito aproximadamente 1,2 millones deespecies de insectos, pero los autores consideran que esta cifra representa únicamente una pequeña parte de la diversidad real.
Según la investigadora Laura Melissa Guzmán, una de las autoras del trabajo, conocer cuántas especies existen es un paso imprescindible para poder conservarlas de forma eficaz y el estudio, advierte de que millones de insectos todavía carecen de nombre científico y que algunos podrían estar desapareciendo antes incluso de haber sido identificados por los investigadores.
El estudio refuerza la preocupación por el declive mundial de los insectos: los resultados, llegan en un momento en el que numerosos trabajos científicos alertan sobre el denominado “apocalipsis de los insectos”, provocado por factores como la pérdida de hábitats, el cambio climático, la contaminación y el uso intensivo de pesticidas.
Los investigadores, consideran que disponer de una estimación más realista permitirá comprender mejor la magnitud de la biodiversidad amenazada y diseñar estrategias de conservación más eficaces, ya que proteger los ecosistemas, implica también conservar una enorme cantidad de especies que todavía permanecen ocultas para la ciencia.
Conocer la biodiversidad será clave para proteger el planeta: los autores, subrayan que “mejorar el conocimiento sobre la diversidad de insectos permitirá comprender mejor el funcionamiento de los ecosistemas y los servicios ambientales que estos animales proporcionan, como la polinización, el control biológico de plagas o el reciclaje de nutrientes”.
El trabajo, también demuestra el potencial de las herramientas genéticas para acelerar el descubrimiento de nuevas especies en regiones tropicales y otros grandes focos de biodiversidad.
Para los científicos, conocer la verdadera dimensión del mundo de los insectos será esencial para orientar las futuras políticas de conservación y evitar pérdidas irreversibles de biodiversidad.
Apenas una fracción mínima de este colectivo animal dispone actualmente de clasificación oficial en los registros zoológicos y los expertos, alertan del riesgo inminente de extinciones silenciosas de familias enteras antes de ser descubiertas por la ciencia.
Este nuevo panorama coincide con los alarmantes informes sobre la desaparición de agentes polinizadores debido al abuso de agroquímicos sintéticos. Ajustar la magnitud real de la biodiversidad amenazada resulta crucial para coordinar planes eficaces de protección planetaria.
La Tierra podría albergar hasta 20 millones de especies de insectos: conclusiones: el planeta podría albergar hasta 20 millones de especies de insectos, una cifra que revela que la biodiversidad mundial es mucho mayor de lo que se pensaba y que todavía queda una enorme parte de la vida del planeta por descubrir.
El estudio, también recuerda que muchas de esas especies podrían desaparecer antes de ser conocidas, lo que convierte la investigación científica y la conservación de los ecosistemas en prioridades fundamentales frente a la actual crisis global de biodiversidad.
En relación a cómo calcular el número reald e especies, los investigadores utilizaron códigos de barras de ADN, modelos estadísticos y el análisis de 1,6 millones de insectos tropicales, además de estudios específicos sobre avispas parasitoides en Costa Rica.
Sobre cuántas especies hay, de manera real, se sotiene que hasta ahora se han descrito aproximadamente 1,2 millones de especies, aunque los científicos creen que representan solo una pequeña parte del total, ya que resulta imposible proteger de manera eficaz a especies desconocidas e identificarlas, permite evaluar su estado de conservación y diseñar medidas para evitar su desaparición.
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