La herida que sugiere que los neandertales eran más violentos de lo que se creía


Un neandertal muerto hace 75 millones de años pudo haber recibido un golpe en el pecho con una lanza de madera afilada 


Categoría: INVESTIGACIONES

Según expertos, un orificio de 15 mm hallado en su omóplato, en una cueva del Kurdistán iraquí, podría ser la primera evidencia de violencia letal con un arma de este tipo, ya que el ángulo de la herida y otras pruebas hacer creer a los investigadores que la lanza, entró en el pecho del individuo y atravesó su cuerpo, por lo que podría haber dañado un pulmón y vasos sanguíneos importantes, antes de salir por el omóplato izquierdo y dejar un orificio casi perfecto.

 

La evidencia aportada por esta investigación, es la más reciente de las nuevas pruebas que sugieren que las sociedades neandertales experimentaron más violencia de lo que se pensaba hasta ahora.

 

Los neandertales, eran una especie humana distinta que se extinguió hace unos 40.000 años, habitaron una gran extensión de Europa y Asia occidental y central, y en ocasiones coexistieron con nuestra especie, los Homo sapiens.

 

Además del omóplato izquierdo, también se encontraron una mano derecha, tres costillas y algunos dientes y según la doctora Emma Pomeroy, autora principal del estudio y miembro del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge, el agujero en el omóplato podría ser la evidencia más antigua de “Violencia interpersonal letal” causada por una lanza de madera.

 

“El ataque mortal pudo haber sido intencionado y dirigido al corazón”, agregó a BBC News.

 

¿Ataque rival? los arqueólogos denominan a los restos “Shanidar A”, en honor a la cueva donde fueron hallados, donde en las excavaciones realizadas en la década de 1950, se descubrieron los restos de al menos 10 neandertales. 

 

Según Pomeroy, se cree que esta herida constituye la primera evidencia del uso de lanzas de madera afiladas en el Medio Oriente prehistórico.

“No es el tipo de fractura que se produce de forma natural, porque es muy circular”, explicó aunque agrega “Pero no está claro en absoluto que la violencia interpersonal fuera la causa”.

 

La lesión podría haber sido producto de fuego amigo o de un accidente de caza pero sin embargo, el profesor Chris Stringer, del Museo de Historia Natural de Londres, que no participó en la investigación, declaró a BBC News que “un ataque de un rival era la explicación más plausible”.

 

“Los investigadores no aclaran si esto fue resultado de un accidente de caza o de violencia interpersonal, pero en mi opinión, esto último parece más probable, dada la ubicación y la extensión de la herida”, continuó.

 

El descubrimiento recuerda a un hallazgo anterior en la misma cueva realizado en 1957 cuyos restos pertenecían a otro Neandertal que vivió hace unos 50.000 años, pero sus costillas, presentaban indicios de una herida parcialmente cicatrizada, que los arqueólogos creen que fue causada por una lanza con punta de piedra, por lo que no se puede afirmar con certeza si estos neandertales fueron heridos “por un compañero durante una cacería o un rival los mató” explican los científicos.

 

Sin embargo, se suman a un pequeño pero creciente conjunto de evidencias que apuntan a la posibilidad de que la violencia entre humanos fuera más común y se remontara a mucho antes de lo que sugiere el consenso científico actual.

 

“De manera lamentable, considero que el creciente número de pruebas indica que la violencia interpersonal tiene profundas raíces en la prehistoria humana”, declaró Stringer a BBC News.

 

La Sima de los Huesos: una prueba fundamental de ello es un estudio publicado en 2022 sobre cráneos de neandertales muy antiguos procedentes del norte de España, de un yacimiento arqueológico conocido como “la Sima de los Huesos”.

 

Ese estudio sugiere que hace unos 430.000 años ya se producían actos de violencia mortal y los investigadores hallaron restos de 57 lesiones craneales en 20 individuos, de las que 9, presentaban fracturas de cráneo que puede haber sido mortales y seis tenían heridas punzantes similares en la parte posterior izquierda de la cabeza.

 

Como las heridas se repetían casi en el mismo lugar, los investigadores concluyeron que ·era más probable que se tratara de golpes deliberados que de daños accidentales” porque un cráneo presentaba “dos heridas que de manera probable, habían sido infligidas con el mismo objeto”.

 

Los hallazgos de la Sima de los Huesos “no demuestran que todos los miembros de esta población fueran habitualmente violentos, pero proporcionan pruebas sólidas de que entre estas personas se producían repetidos homicidios ya hace cientos de miles de años” sostienen.

 

Durante décadas, muchos arqueólogos vincularon los inicios de la guerra organizada con la agricultura, cuando la gente comenzó a vivir en asentamientos permanentes y a competir por la tierra, el ganado y las reservas de alimentos.

 

Sin embargo, las pruebas procedentes de cazadores-recolectores anteriores e incluso de parientes humanos aún más antiguos demostraron que “los homicidios individuales son muy anteriores a la agricultura”.

 

Por todo ello, el debate científico actual gira en torno a la frecuencia de este tipo de violencia y al momento en el que los ataques esporádicos se convirtieron en conflictos organizados y guerras entre grupos.

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