Durante años se creyó entender cómo los animales empezaron a respirar en tierra firme


Ahora un fósil de más de 289 millones de años con piel y proteínas conservadas demostró que la historia era mucho más compleja 

 


Categoría: INVESTIGACIONES

Buenos Aires-(Nomyc)-Un hallazgo en Oklahoma, Estados Unidos, cambia lo que sabíamos sobre la evolución de los vertebrados terrestres, ya que la conservación de tejidos blandos y proteínas en un reptil primitivo, permite reconstruir, por primera vez con evidencia directa, cómo surgió la respiración costal que usamos hoy hay descubrimientos que concuerdan en lo que ya se sabe  y otros, que obligan a mirar todo desde otro ángulo y este fósil pertenece al segundo grupo. 

 

En las cuevas de Richards Spur, en Oklahoma, un equipo liderado por la Universidad de Harvard y la Universidad de Toronto encontró un ejemplar de Captorhinus aguti con algo que casi nunca sobrevive al paso del tiempo: “piel, cartílago y restos de proteínas” con una antigüedad de 289 millones de años y no es solo un fósil, sino que según el estudio publicado en Nature, es “una ventana directa a cómo empezó a funcionar nuestro propio sistema respiratorio”.

 

Durante décadas, la evolución de la respiración en vertebrados terrestres se interpretó a partir de huesos como costillas, cavidades torácicas, estructuras esqueléticas, todos indicios indirectos, pero este fósil cambia las reglas.

 

Ahora, gracias a técnicas como la tomografía de neutrones y la espectroscopía infrarroja de sincrotrón, los investigadores pudieron identificar estructuras clave del aparato respiratorio: un esternón segmentado, costillas conectadas al tórax y evidencia clara de un sistema basado en la expansión y contracción del pecho, es decir, en otras palabras, “respiración costal”.

 

Lo sorprendente no es solo el mecanismo, sino el momento en el que aparece, ya que este sistema, mucho más eficiente que el de los anfibios que dependen en gran parte de la piel o del bombeo bucal, ya estaba presente en estos primeros amniotas del período Pérmico, lo que adelanta el reloj evolutivo.

 

El día en que dejamos de respirar como anfibioshay un detalle que, a simple vista, podría parecer menor: la piel, aunque no lo es, ya que en los anfibios, la piel cumple un rol fundamental en la respiración al permitir el intercambio de gases de manera directa con el ambiente. 

 

En este fósil, en cambio, la estructura cutánea cumple a otra función: retener humedad, proteger el cuerpo, evitar la deshidratación, lo que es un cambio silencioso, pero decisivo y

esta modificación, significa que estos animales ya no dependían de la piel para respirar, habían desarrollado un sistema pulmonar más autónomo, más eficiente y, sobre todo, más adaptado a la vida en tierra firme, lo que fue clave para que los vertebrados pudieran expandirse a nuevos hábitats y adoptar estilos de vida más activos.

 

Proteínas que no deberían estar ahí: después está el detalle que desconcierta incluso a los propios investigadores: las proteínas, el equipo logró identificar restos moleculares originales en hueso, piel y cartílago

 

Esto, a su vez, empuja el registro más antiguo de proteínas fósiles casi 100 millones de años hacia atrás, mientras que hasta ahora, ese límite estaba en algunos dinosaurios mucho más recientes y este hallazgo lo rompe por completo.

 

La implicación es enorme: la paleontología ya no se limita a estudiar formas, sino que también analiza composición, funciones biológicas e incluso relaciones evolutivas desde una perspectiva molecular, es, en cierto modo, una nueva capa de lectura del pasado.

 

Un fósil que sobrevivió contra toda lógicala pregunta inevitable es cómo algo así pudo conservarse durante tanto tiempo y la respuesta, está en el entorno donde fue encontrado que presenta una combinación de barro anóxico, agua mineralizada e hidrocarburos, que generaron las condiciones perfectas para frenar la descomposición y el resultado es una conservación tridimensional excepcional: huesos articulados, piel con relieve, cartílago calcificado.

 

Una especie de “cápsula del tiempo natural” y hoy, el fósil se conserva en el Royal Ontario Museum de Toronto, donde seguirá siendo objeto de estudio para futuras investigaciones y lo que este hallazgo cambia para siemprepara científicos como Ethan Mooney, de Harvard, este ejemplar es fundamental para entender la evolución temprana de los amniotas. 

 

Para Robert Reisz, de la Universidad de Toronto, representa de manera directa, la base del sistema respiratorio que todavía usamos hoy, pero más allá de los nombres, lo importante es el impacto.

 

Este descubrimiento, no solo adelanta el origen de la respiración torásica, sino que también redefine qué tipo de información puede sobrevivir en el registro fósil y hasta dónde podemos reconstruir la biología de organismos tan antiguos y durante años, se pensó que la historia de la respiración terrestre estaba bastante clara, pero ahora, sabemos que apenas estábamos viendo la superficie.

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