Día del Investigador Científico en Argentina: el sector en alerta


En el aniversario del nacimiento de Bernardo Houssay la ciencia nacional enfrenta desfinanciamiento, falta de presupuesto para investigaciones en todos sus organismos y hasta en universidades


Categoría: INVESTIGACIONES

Buenos Aires-(Nomyc)-Hoy se conmemora el Día del Investigador Científico debido al nacimiento de Bernardo Houssay, el primer latinoamericano en recibir un Premio Nobel y el visionario que impulsó la creación del CONICET en 1958, aunque en la actualidad el sector se encuentra en una situación muy complicada ya que aunque el streaming del fondo de mar logró millones de visualizaciones en internet y de la misión con el microsatélite Atenea, los investigadores viven una realidad muy complicada.

 

Houssay afirmaba que “los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico”, esta idea parece que fue olvidada y no se refleja en la Argentina actual y según el último informe del Grupo EPC, la Función Ciencia y Técnica (FCyT) se proyecta para finales de 2026 en un 0,140 por ciento del PBI, lo que representa un nuevo mínimo histórico absoluto desde que se inició la serie en 1972, perforando incluso los suelos de 1976 y 2002.

 

Este ajuste, no es solo una cifra es un golpe a diferentes organismos que conforman una red federal en todo el país, sino también a miles de investigadores e investigadores que quieren aportar con sus trabajos y conocimiento. 

 

La Agencia I+D+i, motor del financiamiento de proyectos, sufrió una caída real del 85,5 por ciento en tres años y el CONICET perdió el 42,2 por ciento de su presupuesto desde 2023.

 

Para Agustín Ormazábal, Doctor en Ciencia y Tecnología de la UNQ y miembro de la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología, lo que ocurre es una “desinversión en un sentido exponencial” y advirtió “que no se trata solo de dejar de recibir fondos, sino de la pérdida de lo ya invertido”.

 

“Se invirtió un montón de dinero a lo largo de los últimos años para formar a los recursos humanos, para acceder a determinados equipos o líneas celulares, pero todo eso se pierde en la medida que no tenés dinero para sostenerlo, para reparar lo que se rompe o para mantener al personal”, sentenció.

 

Crisis en los laboratorios: Evelin Cotella, neurocientífica e investigadora del Instituto “Ferreyra” en Córdoba, explicó que el costo de los reactivos, muchos de ellos importados, “es altísimo”. 

 

“Muchos investigadores están pagando de sus propios bolsillos o sacando créditos para mantener a los animales de laboratorio” señaló y advierte que “si estas líneas de animales se pierden, el daño será irrecuperable” advierte sobre la situación extrema de los investigadores.

 

Sobre los puestos de trabajo que puede absorber el sector privado, Ormazábal aporta un dato alarmante, el año pasado fue el primero en una serie histórica larga en la que el sector privado también desinvirtió en investigación científica en el país.

 

“El privado mismo también está desinvirtiendo debido a una crisis estructural que no afecta únicamente a la ciencia” explica la investigadora.

 

Cotella, regresó al país en 2023 a través del Programa RAICES para la repatriación de científicos, describe un panorama desolador donde los sueldos perdieron casi un 40 por ciento de su valor real. 

 

“Las preocupaciones de cómo sostengo la investigación pasan a ser cómo sostengo mi vida”, relató, mencionando que hay colegas vendiendo comida o trabajando en aplicaciones de conductores de autos para subsistir.

 

Algunos investigadores pagan de sus propios bolsillos o mediante créditos para alimentar a los animales de laboratorio, ya que perder esas líneas de investigación sería “irrecuperable”.

 

El 80 por ciento de quienes investigan son, además, docentes universitarios y sin embargo, los salarios no alcanzan y según Cotella “Mi salario como docente en la universidad es de 270.000 pesos; eso te lleva a que necesariamente tenés que tener otro sustento de vida”.

 

Pese a esta situación, el investigador destacó que la ciencia argentina tiene una tradición que la sostiene: su carácter colectivo: “No hay manera de hacer ciencia en soledad, y me parece que tampoco se puede resistir en soledad”. 

 

En los laboratorios y universidades, el intercambio de insumos y la colaboración entre colegas se han vuelto la última línea de defensa para sacar adelante las investigaciones.

 

“No queremos ser la última generación científica argentina”. “Sigue valiendo la pena luchar por esto. No nos damos por vencidos y vamos a seguir adelante”, reflexionó Cotella.

 

El desmantelamiento del futuro: el informe del Grupo EPC destaca que el salario del sector cayó un 39,5 por ciento en términos reales desde noviembre de 2023, a lo que se suma la cancelación definitiva de las convocatorias PICT 2022 y 2023.

 

La brecha entre la Ley de Financiamiento 27.614, que preveía una inversión del 0,520 por ciento para 2026 y la realidad actual es de casi el 75 por ciento y sin becarios nuevos que ingresen al sistema y con investigadores viendo cómo sus sueldos se pulverizan, la ciencia argentina lucha por no desaparecer.

 

“La ciencia no es cara, cara es la ignorancia” decía Houssay y en este Día del Investigador, la lucha del sistema científico-tecnológico es una lucha por el futuro de la nación frente a un vaciamiento que, de no revertirse, dejará cicatrices permanentes.

 

Sobre Bernardo Alberto Houssay: nació el 10 de abril de 1887 en Buenos Aires, a los 17 años se recibió de farmacéutico y a las 23 de médico. Durante su carrera trabajó en el Instituto Bacteriológico Nacional, hoy conocido como Instituto Malbrán, donde dirigió el Departamento de Sueros.

 

También, participó en la creación del Instituto de Fisiología en la Facultad de Medicina, de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y durante este tiempo, conoció y trabajó con Salvador Mazza y a la química María Angélica Catán, su esposa.

Hitos de su carrera:

  • 1922: recibió el Premio Nacional de Ciencias por su trabajo Acción fisiológica de los extractos hipofisiarios.
  • 1934: impulsó la creación de la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias (AAPC)
  • 1945: publica el tratado Fisiología humana en coautoría con otras figuras destacadas de la época como Eduardo Braun Menéndez, Virgilio G. Foglia, Oscar Orías, Luis F. Leloir, Juan T. Lewis y Enrique Hug. Esto lo llevó a 1947 ganar el “Premio Nobel de Fisiología y Medicina”.
  • 1958: impulsó también Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) un organismo trascendental para la investigación nacional.

 

“El verdadero patriotismo está en trabajar correctamente y someter su resultado a la discusión mundial, lo que mostrará la importancia real de nuestros estudios; está también en enseñar el método y estimular el amor a la ciencia a los que nos rodean; en no temer el sacrificar las horas y posponer sus estudios para que se formen los discípulos; en estimular la crítica, en exigir el respeto y la ayuda para los que valen; en luchar por corregir lo malo o deficiente. Lo patriótico es crear un buen ambiente científico local, serio, donde se estudien los problemas objetivos que son de todos los continentes y con mucha atención los propios de nuestro país”, Bernardo Houssay.

 

Hasta en nuestro satélite natural: en el lado oculto de la Luna existe un crater de impacto bautizado como Houssay en 2009, al igual que el asteroide 2550, ubicado en el cinturón de asteroides, descubierto el 21 de octubre de 1976 en el Complejo Astronómico El Leoncito, en San Juan.

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