Permitiría a los especialistas identificar perfiles individuales y ajustar las estrategias terapéuticas
Buenos Aires-(Nomyc)-La llegada de la prueba genómica PAM50 representa un avance en el tratamiento del Cáncer de Próstata, al ofrecer a los médicos la posibilidad de personalizar las terapias, con lo que se evitan los efectos secundarios, en miles de pacientes con esta herramienta que estará disponible en poco tiempo en Estados unidos, luego de la reciente validación clínica de su eficacia, según informó National Geographic.
Durante años, los oncólogos utilizaron la terapia hormonal combinada, con radioterapia para tratar las recidivas del cáncer de próstata, en un enfoque, basado en criterios clínicos como el tiempo transcurrido tras la cirugía, la apariencia del tumor y el nivel de PSA en sangre, que implicaba riesgos como pérdida ósea, disfunción sexual, aumento de peso y problemas cardíacos, además de no beneficiar a todos los pacientes.
Daniel Spratt, jefe del departamento de radioterapia oncológica en el Cleveland Medical Center, explicó a National Geographic “Cada paciente tiene un cáncer único y la cuestión, es cómo identificar qué tratamiento es el más adecuado para cada uno”.
Los enfoques previos, generaban una atención desigual y exponían a numerosos pacientes a tratamientos con efectos adversos, incluso cuando la terapia no resultaba eficaz a largo plazo.
Adaptación de la prueba y resultados del ensayo clínico: a partir de los avances en Cáncer de Mama, donde la personalización mediante pruebas genómicas es habitual, los investigadores adaptaron la tecnología PAM50 al cáncer de próstata, prueba que de manera inicial, estaba diseñada para clasificar tumores mamarios según la actividad de 50 genes, ya que permite identificar el subtipo tumoral y predecir su comportamiento.
Su capacidad para analizar la expresión genética, fue adaptada para determinar qué pacientes podrían beneficiarse de la terapia hormonal en el Cáncer de Próstata y el equipo liderado por Spratt y Robert Dess, oncólogo de la Universidad de Michigan, refinó la prueba para identificar dos grandes grupos entre los pacientes con recurrencia tras cirugía: quienes presentan tumores “dependientes de testosterona”, que responden favorablemente a la supresión hormonal, y aquellos con tumores poco sensibles a esa estrategia.
“Tratamos de determinar el nivel justo de tratamiento para cada paciente. No queremos ni sobretratar ni infratratar a nadie”, expresó Dess al National Geographic.
En el ensayo clínico, los participantes fueron asignados al azar para recibir solo radioterapia o una combinación de radioterapia y terapia hormonal y los resultados, evidenciaron que, en pacientes con tumores muy dependientes de testosterona, la combinación terapéutica mantuvo libres de cáncer, al 72 por ciento, cinco años después, frente al 54 por ciento de quienes recibieron únicamente radioterapia.
En cambio, en pacientes con tumores poco sensibles a la supresión hormonal, la adición de terapia hormonal no mostró un beneficio estadístico de relevancia, ya que los índices de supervivencia sin enfermedad resultaron equivalentes.
Rahul Aggarwal, oncólogo de la Universidad de California en San Francisco, destacó la relevancia de estos resultados en diálogo con National Geographic: “Es un gran progreso para el campo porque las terapias hormonales sí conllevan efectos secundarios”.
Tras estos hallazgos, la empresa desarrolladora de PAM50 planea su comercialización en el mercado estadounidense este año, lo que podría convertirla en una herramienta estándar en el tratamiento del cáncer de próstata.
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