Desarrollan un material de seda prensada con virtudes del Kevlar


Desarrollan un material de seda prensada con virtudes del Kevlar y que supera a la madera en resistencia 


Categoría: TECNOLÓGICAS

Buenos Aires-(Nomyc)-Durante siglos, la seda fue símbolo de delicadeza, al ser ligera, flexible, suave al tacto, pero ahora un nuevo avance científico demuestra que también puede convertirse en uno de los materiales estructurales más prometedores de esta década, ya que investigadores de varias universidades internacionales desarrollaron una técnica que transformar fibras de seda natural en sólidos ultrarresistentes, pero con gran parte de las propiedades originales de la fibra.


Lo interesante, no es únicamente su resistencia, sino que la clave está en cómo se fabrica, ya que frente a los procesos industriales convencionales —intensivos en químicos, agua y energía— este nuevo método utiliza “calor y presión controlada” para fusionar las fibras naturales, sin destruir su estructura interna.

Además, el resultado es un material capaz de competir con compuestos avanzados usados en automoción, aeroespacial o protección balística, pero con una huella ambiental mucho menor.

Cómo se consigue transformar la seda en un sólido ultrarresistente: la investigación parte de fibras comerciales obtenidas de capullos de gusanos de seda, a los que primero se elimina la sericina, una sustancia adhesiva natural que mantiene unido el capullo y luego, se alinean las fibras de manera cuidadosa y se someten a un proceso de prensado en caliente.

Ese detalle de la alineación no es menor, ya que la orientación de las fibras permite repartir mejor las tensiones mecánicas, algo parecido a lo que ocurre en la madera o en ciertos materiales compuestos industriales.

Cuando se alcanza la temperatura adecuada, determinadas regiones proteicas de la seda se vuelven más móviles y permiten que unas fibras se unan a otras sin necesidad de pegamentos sintéticos, luego de lo que aparece la “magia del material”: mantiene la organización molecular natural de la seda y, al mismo tiempo, adquiere una estructura sólida y compacta.

Los investigadores, comprobaron que el comportamiento del material cambia según la presión y la temperatura empleadas y un procesado más suave, genera estructuras más porosas y ligeras; uno más intenso produce sólidos densos y extremadamente resistentes, en un equilibrio delicado, ya que si la temperatura sube demasiado, la seda pierde flexibilidad y se vuelve quebradiza.

Más resistente que muchos materiales industriales: los ensayos mecánicos sorprendieron, incluso, a parte del equipo científico, ya que el material obtenido mostró una “tenacidad a tracción” muy elevada, lo que lo acercó a prestaciones propias del Kevlar y superó de manera clara a materiales naturales como la madera o el hueso.

Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes para la sostenibilidad industrial: esta seda fusionada puede competir con compuestos reforzados con fibra de carbono o fibra de vidrio, materiales cuya fabricación implica enormes emisiones de CO₂ y consumos energéticos elevados.

La fibra de carbono, por ejemplo, requiere procesos térmicos extremadamente intensivos y derivados petroquímicos difíciles de reciclar, mientras que la seda, en cambio, parte de una materia prima biológica renovable y potencialmente biodegradable.

Esto, No significa que vaya a sustituir mañana a todos los materiales técnicos, pero sí abre una puerta bastante seria a una nueva generación de materiales híbridos inspirados en la naturaleza.

Una estructura inspirada en la ingeniería natural: la naturaleza lleva millones de años en la optimización de materiales y los investigadores observaron que esta nueva seda sólida desarrolla una estructura jerárquica comparable a la de la madera: haces de fibras alineados que distribuyen las cargas y mejoran la resistencia global.

Ese tipo de arquitectura natural interesa muchísimo en sectores donde el peso importa tanto como la resistencia, como son la automoción eléctrica, movilidad ligera, drones, satélites pequeños, prótesis… todos buscan materiales más fuertes y ligeros a la vez.

Además, la seda presenta otra ventaja rara vez comentada: absorbe energía muy bien, lo que la podría convertir en una alternativa interesante para sistemas de protección o absorción de impactos, sobre todo en aplicaciones donde se necesitan materiales menos tóxicos y más fáciles de reciclar.

El inesperado vínculo entre la seda y las futuras redes 6G: la investigación, también encontró propiedades ópticas bastante singulares, ya que el material es transparente a la luz visible y puede polarizar radiación de terahercios, un rango del espectro electromagnético clave para futuras tecnologías de comunicación.

Los terahercios comienzan a atraer atención por su potencial en las futuras redes 6G, sistemas de imagen médica avanzada y detección de sustancias químicas y aunque todavía queda mucho recorrido antes de llegar al mercado, claro, pero resulta fascinante que un material inspirado en un capullo de insecto pueda acabar teniendo aplicaciones en telecomunicaciones ultrarrápidas.

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