Investigadores japoneses desarrollan un adhesivo reutilizable que reduce casi a la mitad su fuerza con luz UV y se despega sin residuos
Pegar piezas es fácil, pero separarlas años después sin romperlas, contaminarlas con adhesivo o destruir materiales valiosos, es bastante más complicado, lo que a su vez se convierte en un obstáculo para la economía circular, ya que teléfonos, baterías, vehículos, pantallas y numerosos equipos electrónicos utilizan adhesivos porque permiten fabricar productos ligeros, compactos y resistentes, pero el problema aparece cuando toca reparar, mover o cambiar un componente o reciclar el conjunto.
En este contexto, investigadores de la Universidad de Osaka, en Japón, plantearon una solución ingeniosa: un adhesivo cuya unión puede debilitarse mediante luz ultravioleta, lo que permite despegar una pieza sin destruir toda la capa adhesiva, por lo que el pegamento, no se convierte en un residuo cada vez que se desmonta el producto.
El problema de cuando las cosas son pegadas de manera más intensa: los adhesivos sustituyen, en muchas aplicaciones, a tornillos, clips y otras uniones mecánicas ya que distribuyen mejor las tensiones, pesan poco y permiten unir materiales muy diferentes, aunque esa ventaja durante la fabricación puede convertirse en un quebradero de cabeza al final de la vida útil.
Cuando dos componentes quedan muy adheridos, recuperarlos puede requerir calor, disolventes, herramientas mecánicas o hasta romper una de las piezas, lo que en electrónica resulta un problema muy importante porque detrás de una pantalla, una carcasa o una batería pueden encontrarse metales, polímeros y componentes con bastante más valor que el propio adhesivo.
Los investigadores japoneses abordaron el problema desde una perspectiva diferente, ya que en lugar de diseñar un pegamento que se destruya cuando recibe un estímulo, solo modifican “la zona microscópica donde el adhesivo toca el material”.
La idea recibe el nombre de “conmutación interfacial”, ya que la luz, cambia la unión justo donde hace falta y el material desarrollado contiene una red polimérica con enlaces reversibles basados en estilbeno y beta-ciclodextrina triacetilada.
Estas moléculas, pueden asociarse entre ellas y modificar su comportamiento cuando reciben determinadas longitudes de onda de luz, lo que fue aprovechado por el equipo para cambiar de manera temporal, las características mecánicas de la superficie del adhesivo.
Esto se debe a que cuando se aplica luz UV-A de 365 nanómetros, cambia la configuración molecular del estilbeno y se debilitan las interacciones próximas a la superficie iluminada y el resultado, medido en la formulación optimizada, fue una reducción aproximada del 45 por ciento de la resistencia al despegado.
La pieza puede, entonces, separarse por la zona seleccionada y según los experimentos, hacerlo “sin residuos de adhesivo observables sobre el sustrato”, lo que es una diferencia interesante, frente a otros adhesivos fotoactivables, ya que no se degrada toda la masa del pegamento, sino que se modifica la interfaz que interesa separar.
El proceso, no termina con el despegado: los investigadores utilizaron luz UV-C de 254 nanómetros para favorecer la recuperación de las interacciones moleculares responsables de la adhesión y después, mediante calentamiento, las muestras pudieron volver a unirse sin recurrir a un proceso con disolventes.
En los ensayos realizados, la respuesta controlada mediante luz se conservó durante 15 ciclos de pegado y despegado, lo que no significa que el adhesivo pueda reutilizarse de manera indefinida, ya que esta cantidad de ciclos, constituyen una demostración experimental, no una prueba de vida útil industrial, pero muestran algo relevante: el mecanismo puede repetirse sin destruir inmediatamente el material.
Otras superficies: un adhesivo destinado al desmontaje industrial, tiene otro problema: los productos reales combinan materiales muy diferentes por lo que el equipo probó el mecanismo con PET unido a vidrio, plástico reforzado con fibra de carbono, nailon 66 y aluminio y la capacidad de controlar el despegado, apareció también en estas combinaciones, lo que amplía el interés potencial de la tecnología, ya que un automóvil, por ejemplo, mezcla aluminio, polímeros, composites, vidrio y componentes electrónicos y un teléfono o una computadora, concentra todavía más materiales en muy poco espacio.
Poder decidir qué interfaz se libera y cuál permanece unida, podría facilitar operaciones de desmontaje mucho más selectivas y ayudar a solucionar un problema ambiental, ya que el reciclaje suele imaginarse como una máquina que recibe un producto usado y recupera sus materiales, pero la realidad es bastante menos elegante.
Antes de recuperar cobre, aluminio, polímeros o componentes electrónicos hay que acceder a ellos y separarlos, por lo que cuanto más complejo sea el desmontaje, más probable resulta que materiales potencialmente reutilizables terminen triturados, mezclados o degradados, debido a lo que la posibilidad de liberar mediante luz una batería, un módulo electrónico, una pantalla o una pieza estructural, podría permitir recuperar el componente completo y conservar un componente funcional, suele mantener mucho más valor material que reducirlo nuevamente a materias primas.
La investigación llega, además, en un momento oportuno: Europa endurece de manera progresiva los requisitos relacionados con posibilidad de reparación, durabilidad, sustitución de componentes y diseño circular para que determinados productos puedan mantenerse en funcionamiento durante más tiempo y que sus piezas resulten accesibles cuando necesitan reparación y los adhesivos desmontables, podrían terminar siendo una herramienta más dentro de esa transición.
Un dispositivo diseñado para abrirse mediante un estímulo controlado, puede facilitar la sustitución de una pieza averiada sin obligar a destruir otras partes todavía útiles, lo que
no implica que cualquier consumidor vaya a desmontar su teléfono con una lámpara ultravioleta, sino que el escenario más razonable, al menos por ahora, estaría en líneas de reparación, reacondicionamiento y reciclaje preparadas específicamente para activar estas interfaces.
Diseño circular: el trabajo, forma parte de una línea de investigación más amplia de la Universidad de Osaka sobre polímeros supramoleculares, enlaces reversibles y materiales desmontables y el grupo, dirigido por el profesor Yoshinori Takashima, ya había investigado adhesivos reutilizables mediante interacciones moleculares reversibles y polímeros cuya degradación podía controlarse mediante luz.
La filosofía común resulta interesante: los materiales no tienen por qué diseñarse únicamente pensando en cómo funcionarán durante su utilización. También puede programarse qué ocurrirá cuando llegue el momento de separarlos, repararlos o reciclarlos.
Durante décadas, la ingeniería de materiales ha perseguido uniones cada vez más resistentes y permanentes. La economía circular plantea una pregunta distinta: ¿y si una unión pudiera ser extremadamente estable durante años y, llegado el momento adecuado, desmontarse de forma controlada?
El mayor potencial del adhesivo probablemente no esté en sustituir los pegamentos cotidianos. Está en aquellos productos donde el desmontaje determina cuánto material puede recuperarse realmente.
Electrónica de consumo, baterías, módulos de vehículos eléctricos, componentes de automoción, sensores, dispositivos médicos o determinados equipos fotovoltaicos podrían beneficiarse a largo plazo de uniones diseñadas para liberarse bajo condiciones específicas.
También podría favorecer el reacondicionamiento. Un fabricante podría recuperar un componente caro, sustituir únicamente la pieza dañada y volver a ensamblar el producto.
Eso reduciría la necesidad de fabricar componentes nuevos y conservaría parte de la energía, materias primas y trabajo ya incorporados en los existentes.
Pero todavía queda recorrido: será necesario demostrar durabilidad durante años, estabilidad frente a la radiación ambiental, humedad y temperatura, compatibilidad con procesos industriales, seguridad de la exposición UV-C y viabilidad económica a gran escala.
Por ahora es un prototipo de laboratorio.
Aun así, plantea una idea poderosa para la fabricación circular: quizá los productos del futuro no deban diseñarse únicamente para permanecer unidos. También tendrán que saber cómo separarse.
Más información: “Interfacial Switching-Driven Photoactuator Adhesives for Selective Peeling and Substrate Recycling,” will be published in Matter & Light at DOI https://doi.org/10.1016/j.matlit.2026.100094
Nomyc-15-9-26