Materiales autorreparables podrían hacer que las piezas de automóviles duren más de 100 años
Buenos Aires-(Nomyc)-Los materiales compuestos llevan décadas como el esqueleto invisible de sectores clave: aviación, automoción, energía eólica y su éxito, se basa en combinar lo mejor de distintos mundos: resistencia, ligereza y durabilidad, pero también, arrastran un problema estructural que, hasta ahora, parecía inevitable: la “delaminación”, es decir esa separación interna entre capas que acaba debilitando todo el conjunto y aquí es donde entra en juego una idea que parece sacada de la naturaleza más que de un laboratorio: “materiales capaces de repararse por sí mismos”.
Con esta premisa, un equipo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad de Houston, en USA, logró algo que hasta hace poco era casi ciencia ficción: un material compuesto que no solo se repara, sino que lo hace “de forma repetida y sostenida en el tiempo”.
La clave está, en copiar lo que ya hace el cuerpo humano y agual que los huesos se regeneran tras una fractura, estos materiales buscan “restaurar su integridad estructural sin intervención externa directa”.
Curación mediante calor o cómo funciona: el sistema desarrollado se basa en un agente de curación integrado dentro del propio material: Copolímero de Etileno y Ácido Metacrílico (EMAA), que no se añade de manera superficial, sino que forma parte del material desde su fabricación, por lo que crea enlaces químicos con la matriz de resina.
Cuando aparece una grieta, provocada en los ensayos mediante tensión controlada, entra en juego un mecanismo bastante ingenioso, ya que al aplicar calor mediante resistencias eléctricas integradas:
Pero no es solo un “relleno”, es una ”reconexión química y estructural real”, capaz de recuperar buena parte de la resistencia original, pero además, lo interesante es que el proceso completo, dura unos 30 minutos, algo impensable en materiales tradicionales.
Más de 1.000 ciclos o del experimento a la realidad: uno de los grandes avances de este estudio no es solo que el material se repare, sino que lo haga muchas veces, algo así como más de mil ciclos de daño y recuperación.
Durante los primeros ciclos, el material incluso supera el rendimiento de uno convencional sin capacidad de curación, después, como es lógico, hay degradación progresiva, pero aun así, mantiene un nivel significativo de recuperación incluso tras un uso intensivo, lo que rompe una barrera clave: ya no se trata de una reparación puntual, sino de un “comportamiento resiliente a largo plazo”.
Además, el uso de sistemas automatizados para inducir daño, activar la reparación y medir resultados permitió acelerar de manea importante las pruebas, por lo que lo que antes llevaba meses, ahora se ha podido estudiar en poco más de un mes y también, se acelera la llegada al mercado.
De laboratorio a industria: lo que cambia de verdad: quizá lo más relevante no es la química, sino la aplicabilidad, ya que este tipo de materiales se diseñó pensando en su integración en procesos industriales ya existentes.
Esto abre la puerta a materiales que no solo se reparan, sino que deciden cuándo hacerlo, es decir que es un pequeño salto hacia “estructuras inteligentes” y en términos prácticos, los investigadores estiman que piezas fabricadas con esta tecnología podrían alcanzar vidas útiles de entre 125 y 500 años, según el uso y frecuencia de reparación, es decir muy por encima de los actuales 30–40 años habituales en muchos sistemas industriales y además, no es solo durabilidad, sino que representa un cambio de paradigma: pasar de materiales que se degradan a materiales que se mantienen activos durante décadas o siglos.
Potencial: este tipo de tecnología encaja bastante bien con una idea que cada vez gana más fuerza: la economía circular aplicada a materiales avanzados, por lo que si se lleva a escala, podría permitir:
Incluso en el día a día, aunque todavía quede recorrido, abre la puerta a una nueva generación de productos más longevos: desde bicicletas hasta dispositivos electrónicos estructurales.
No es la solución a todos los problemas, pero sí una pieza clave, porque a veces, la sostenibilidad no pasa solo por consumir menos… sino por hacer que las cosas duren mucho más de lo que nunca imaginamos.
A modo de resumen:
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