Veintitrés de las tecnologías contempladas pertenecen al ámbito de la Inteligencia Artificial
Cuando se habla de controles de exportación en la industria tecnológica, es habitual pensar en Estados Unidos y en las restricciones que Washington ha impuesto al acceso de China a los chips más avanzados.
Sin embargo, Pekín también dispone desde hace años de mecanismos para controlar la salida de determinadas tecnologías de su territorio y lo interesante, es que China ya no ocupa solo el papel de quien intenta superar las barreras de su rival: sus modelos de inteligencia artificial están ganando presencia internacional y ese nuevo escenario, plantea una cuestión de fondo: cómo impulsar esa expansión sin perder el control sobre determinadas tecnologías estratégicas.
Esa tensión ya tiene una propuesta concreta: el 16 de octubre, los ministerios chinos de Comercio y de Ciencia y Tecnología plantearon revisar el catálogo de exportaciones prohibidas o restringidas para incorporar 40 tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, la biotecnología y la energía solar.
De ese total, 23 pertenecen al ámbito de la IA, mientras que 5 corresponden a la biomedicina y otras 12 al sector fotovoltaico, aunque no se habla, todavía, de unas restricciones definitivas: la propuesta permanece en consulta pública, aunque desde el anuncio ya se exige registrar determinadas transferencias tecnológicas antes de realizarlas.
Protección de su tecnología sin cerrar las puertas a su expansión internacional: para entender el alcance de estas medidas, hay que separar dos conceptos: prohibir una exportación y exigir autorización para realizarla.
Según el Ministerio de Comercio chino, 14 de las tecnologías contempladas quedarían sujetas a una prohibición de transferencia al extranjero, mientras que las otras 26 necesitarían una licencia.
Además, exportar tecnología no significa enviar un producto físico fuera del país, sino que también, puede implicar transferir su propiedad o conceder licencias para utilizarla en el extranjero, operaciones contempladas en los requisitos de registro.
En IA, el foco va mucho más allá de los modelos que responden preguntas o generan textos, ya que la propuesta también alcanza tecnologías vinculadas a los agentes, sistemas capaces de ejecutar tareas con cierto grado de autonomía y a los clústeres de computación, es decir conjuntos de equipos que trabajan coordinadamente para procesar grandes cargas de trabajo.
Según Associated Press, la tecnología esencial de modelos, con al menos dos billones de parámetros, podría quedar sujeta a autorización y también se plantean prohibiciones para determinadas tecnologías de agentes destinados a entornos sensibles, como la defensa o las infraestructuras críticas y el Ministerio de Comercio, justifica parte de estas medidas por los riesgos de sistemas capaces de generar o modificar código malicioso de manera autónoma.
La clave para comprender estas restricciones, está en distinguir entre utilizar una herramienta y disponer de la tecnología que permite ofrecerla, por lo que las autoridades chinas aclararon que “acceder a sus modelos mediante páginas web, aplicaciones, servicios en la nube o API, las interfaces que permiten conectar unos programas con otros, no constituye por sí mismo una exportación de la tecnología subyacente”.
En el caso de una compañía europea que incorpora un modelo chino mediante una API: puede ser utilizado sin necesidad de trasladar esa tecnología a sus servidores y la propuesta, también excluye los conocimientos ya divulgados mediante código abierto o publicaciones académicas, mientras contempla procedimientos simplificados para determinadas nuevas transferencias relacionadas con el desarrollo abierto.
Esta distinción, cobra especial importancia si se observa el protagonismo que adquirieron los desarrolladores chinos de IA y DeepSeek y Alibaba son dos ejemplos de una industria que consiguió ampliar su alcance internacional, de manera especial, mediante modelos accesibles para desarrolladores de otros países.
Según un informe publicado por Hugging Face en marzo de 2026, los modelos desarrollados en China concentraron el 41 por ciento de las descargas de su plataforma durante el último año analizado y esta expansión, encaja con la política oficial de Pekín, que en 2025 defendió la adopción mundial de la IA y la cooperación mediante iniciativas de código abierto.
La preocupación de Pekín por conservar el control sobre sus capacidades más avanzadas tampoco es nueva, ya que en julio de 2026, Reuters señaló de que las autoridades chinas habían mantenido conversaciones con empresas como Alibaba, ByteDance y Z.ai sobre la posibilidad de limitar el acceso extranjero a determinados modelos de IA, incluidos algunos todavía no publicados.
Según las fuentes consultadas por la agencia, en aquellas reuniones también se abordaron “posibles sanciones por filtraciones de tecnología y restricciones a la financiación de empresas nacionales del sector”.
Aunque estas iniciativas se desarrollan en un contexto de competencia tecnológica con Estados Unidos, el Ministerio de Comercio chino sostiene que “la revisión del catálogo no está dirigida contra ningún país, región o entidad en particular”.
Queda por ver cómo se traducirá esta iniciativa en obligaciones concretas para las empresas, ya que la consulta pública concluirá el 15 de noviembre, pero esa fecha no significa a la entrada en vigor del catálogo revisado, para la que todavía no se anunció un calendario definitivo y mientras tanto, continuará la aplicación del requisito provisional de registro para determinadas transferencias tecnológicas.
Nomyc-20-10-26