La evidencia científica actual permite reivindicar su uso en mujeres sintomáticas menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años desde la menopausia
Buenos Aires-(Nomyc)-Desde la Sociedad Argentina de Cardiología y la Fundación Cardiológica Argentina, a través del Área Corazón y Mujer “Dra. Liliana Grinfeld”, afirmaron que ninguna mujer debe iniciar o suspender un tratamiento de terapia de reemplazo hormonal en la menopausia (TRH) sin la consulta previa con su médico de cabecera, su ginecólogo/a y, cuando corresponda, su cardiólogo/a y segúnd estacaron “la medicina actual dispone de herramientas diagnósticas y terapéuticas que permiten acompañar esta etapa con seguridad, rigor científico y un enfoque centrado en la paciente”.
Durante décadas, la terapia de reemplazo hormonal en la menopausia, que se basa en la administración de estrógenos, solos o combinados con progesterona según el caso, fue el tratamiento más eficaz para aliviar los síntomas vasomotores, prevenir la pérdida ósea y tratar el síndrome genitourinario asociado al climaterio, aunque sin embargo, a partir de 2002, la publicación inicial del estudio “Women’s Health Initiative” (WHI) generó preocupación global al asociar su uso con un aumento de eventos cardiovasculares y cáncer de mama en determinadas poblaciones. 1
Con el paso del tiempo, nuevos análisis del WHI y múltiples estudios posteriores permitieron contextualizar esos hallazgos, en los que se observó que muchas de las participantes de la investigación tenían más de 63 años al inicio del tratamiento y presentaban factores de riesgo cardiovascular previos, lo que no representaba el perfil de las mujeres que habitualmente consultan por síntomas recientes de menopausia.
Además, nuevos análisis, estratificados por edad demostraron que en mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia, el perfil de riesgo-beneficio es favorable y el posicionamientos de la North American Menopause Society (NAMS) respaldan esta indicación individualizada.3
En línea con esta evidencia, la información técnica reciente destaca que la TRH es segura y eficaz cuando se utiliza en las mujeres adecuadas y en el momento oportuno porque el concepto actual se basa en la llamada “ventana de oportunidad terapéutica”, que señala que el inicio precoz tras la menopausia se asocia con mejores resultados y menor riesgo cardiovascular.
“La terapia hormonal no es un tratamiento universal, pero tampoco debe ser demonizada. En mujeres sanas, menores de 60 años o dentro de los primeros 10 años desde su última menstruación, con síntomas moderados a severos, la evidencia demuestra que los beneficios superan ampliamente los riesgos”, señaló Lucía Kazelian, cardióloga, Directora del Área Corazón y Mujer ‘Dra. Liliana Grinfeld’ de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).
“Es fundamental evaluar el perfil cardiovascular de cada paciente antes de indicar el tratamiento y esa evaluación, permite seleccionar adecuadamente y ofrecer una opción segura y personalizada” agregó
Sobre quiénes pueden beneficiarse, los especialistas explican que “la evidencia científica coincide en que la THM está especialmente indicada en mujeres que presentan sofocos y sudoración nocturna severa, síntomas que afectan significativamente la calidad de vida y en quienes padecen síndrome genitourinario de la menopausia, como sequedad vaginal, dispareunia o infecciones urinarias recurrentes”.
En aquellas con riesgo elevado de osteoporosis o pérdida ósea acelerada y en mujeres con menopausia precoz o prematura, ya sea natural o quirúrgica y en estos casos, el tratamiento no solo mejora síntomas, sino que también contribuye a proteger la salud ósea y urogenital.
Desde el punto de vista cardiovascular, los consensos actuales subrayan la importancia de una evaluación integral previa, lo que incluye antecedentes personales y familiares de hipertensión, diabetes, dislipidemia, tabaquismo y obesidad; antecedentes obstétricos como hipertensión o diabetes gestacional; enfermedades autoinmunes o trombóticas; así como factores psicosociales que inciden en el riesgo global.
“La consulta previa con cardiología permite estratificar el riesgo y determinar si la paciente es de bajo riesgo cardiovascular, condición en la cual la terapia hormonal puede indicarse con tranquilidad”, explicó Mónica Basara, especialista en Cardiología, Vicedirectora del Área Corazón y Mujer ‘Dra. Liliana Grinfeld’ de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA).
“El enfoque actual es interdisciplinario: ginecología y cardiología trabajan en conjunto para definir la mejor estrategia terapéutica, siempre priorizando la seguridad”, insistió.
Por el contrario, existen situaciones en las que la THM no está recomendada como en el caso de mujeres con cáncer de mama activo o antecedentes de enfermedades hormono-dependientes, patología endometrial no controlada, enfermedad hepática grave, enfermedad cardiovascular establecida de alto riesgo, ni en quienes tengan antecedentes de trombosis venosa profunda o embolia pulmonar y en estos casos, el balance riesgo-beneficio resulta desfavorable y deben considerarse alternativas.
De manera afortunada, hoy se dispone de opciones no hormonales para mujeres que no pueden o no desean recibir THM y existen drogas específicas para el control de sofocos, así como intervenciones con respaldo científico como la terapia cognitivo-conductual, el mindfulness y los cambios en el estilo de vida, lo que incluye actividad física regular, alimentación saludable y abandono del tabaco, que contribuyen a mejorar el bienestar general.
La comunidad científica internacional coincide en que la menopausia es una etapa fisiológica, pero los síntomas no deben naturalizarse cuando impactan de forma significativa en la calidad de vida y la información actual permite desterrar mitos y tomar decisiones basadas en evidencia.
“La clave es la individualización, ya que no todas las mujeres necesitan terapia hormonal, pero muchas pueden beneficiarse de ella de manera segura. La decisión debe tomarse de forma informada, evaluando riesgos y beneficios en cada caso”, concluyó Kazelian.
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