En 2024 se registraron 138 muertes infantiles domiciliarias y 63 súbitas
La Muerte Súbita e Inesperada del Lactante (MSIL) no responde a una única causa, ni puede prevenirse mediante una sola medida, por lo que reducir su riesgo, requiere comenzar los cuidados desde el embarazo, disminuir la vulnerabilidad del bebé y luego del nacimiento, favorecer un entorno seguro para dormir, según sostienen desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en el marco de la Semana del Sueño Seguro, que se conmemora del hasta el 18 de este mes.
El concepto, tiene particular relevancia al observar las cifras disponibles en nuestro país, ya que según las Estadísticas Vitales de 2024, último año con datos disponibles, en la Argentina se produjeron 138 muertes infantiles domiciliarias, de las cuales 63, correspondieron a MSIL.
La MSIL es la muerte súbita e inesperada de un niño de hasta un año de edad, es decir entre los 7 y los 365 días de vida, que no se esperaba que ocurriera en las 24 horas previas y cuya causa se desconoce antes de la investigación médica y legal y luego de una investigación completa, puede clasificarse como de causa explicada o inexplicada.
Las cifras, forman parte del documento denominado “Campaña de Sueño Seguro. Disminución del riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante”, elaborado por el Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria y el Grupo de Trabajo de Muerte Súbita e Inesperada del Lactante de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), en el que se actualiza la información disponible y se detallan las principales recomendaciones destinadas a disminuir los riesgos.
Bajo el lema “Disminuir el riesgo de muerte súbita e inesperada del lactante es una responsabilidad compartida. Dormir seguro es cuidar la vida”, el documento destaca que estas muertes no se distribuyen de manera uniforme: se asocian con factores como infecciones respiratorias agudas, necesidades básicas insatisfechas, hacinamiento, ventilación inadecuada y prácticas de sueño inseguro y la mayoría de las 10 jurisdicciones con las tasas más elevadas, se encuentra en el Noroeste y el Noreste del país.
“Cuando hablamos de `sueño seguro` no deberíamos pensar solo en cómo acostamos al bebé. La prevención empieza mucho antes, durante el embarazo, con los controles de salud” explica Julia Carolina Aznar, médica pediatra y secretaria del Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
“La vacunación, la prevención de la prematurez y del bajo peso al nacer y evitando la exposición al tabaco, al alcohol y a otras sustancias. Después del nacimiento, esos cuidados continúan con un ambiente de sueño que reduzca los riesgos evitables”, continúa la especialista.
El análisis federal de los determinantes de la Mortalidad Infantil Domicialiara (MID) realizado por la Dirección de Salud Perinatal y Niñez del Ministerio de Salud de la Nación aporta otros números que ayudan a dimensionar el problema: el 82,7 por ciento de las defunciones estudiadas correspondió a bebés de entre 0 y 5 meses; en el 69,2 por ciento de los casos existía colecho; el 70,8 por ciento, se produjo en hogares en situación de hacinamiento con más de tres personas durmiendo en un mismo cuarto y en el 27,4 por ciento, se registró consumo de tabaco en al menos un conviviente.
Estos datos, no implican que cada uno de esos factores, si se lo considera de manera aislada, explique una muerte, sino que por el contrario, ayudan a comprender por qué el abordaje debe contemplar de manera simultánea la vulnerabilidad del lactante, las condiciones en las que vive la familia y las circunstancias concretas en las que duerme el bebé.
“Las recomendaciones, tienen que poder trasladarse a la vida real de cada familia. No todas cuentan con las mismas condiciones habitacionales ni con los mismos recursos, y por eso la consulta pediátrica debe ser un espacio de diálogo, sin culpabilizar” explica Norma Rossato, neonatóloga y prosecretaria del Grupo de Trabajo de Muerte Súbita e Inesperada del Lactante de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
“Necesitamos conocer cómo duerme ese bebé y cuáles son las posibilidades concretas de sus cuidadores para poder disminuir los riesgos”, agrega Rossato.
La mirada sobre las condiciones sociales es muy importante al abordar el colecho, ya que compartir la cama, es una práctica extendida y valorada por muchas familias argentinas y se observa con mayor frecuencia en hogares de bajos ingresos, algunos de los cuales pueden no disponer de otro lugar para que duerma el bebé, por lo que desde la SAP recomiendan recomiendan conversar sobre esta práctica durante la consulta pediátrica, teniendo en cuenta las creencias, los valores culturales y las posibilidades de cada familia.
“El lugar más seguro para el sueño del bebé es su propia cuna, ubicada en la misma habitación de quienes lo cuidan, pero sin compartir la cama, al menos durante los primeros seis meses y también, dormir boca arriba, en una superficie firme y plana, mantener la cuna libre de objetos y evitar el humo de tabaco” sostiene Damián Leonardo Taire, pediatra neumonólogo y legista, secretario del Grupo de Trabajo de Muerte Súbita e Inesperada del Lactante de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
“Tampoco deben utilizarse como lugares de sueño habitual huevitos, sillas de auto, cuñas o dispositivos de posicionamiento. Lo importante es que estas recomendaciones se conviertan en una práctica cotidiana” continúa Taire
Desde la SAP advierten, además, que “no existe ningún dispositivo comercial que haya demostrado científicamente prevenir la muerte súbita e inesperada del lactante, por lo que la seguridad no debe depositarse en monitores, posicionadores u otros productos comercializados con promesas preventivas, sino en el cumplimiento de las medidas respaldadas por evidencia”.
El colecho merece especial atención cuando se combina con otros factores. Según el documento de la SAP, el riesgo aumenta más de 10 veces cuando la capacidad de alerta de los adultos está disminuida, por cansancio, alcohol, medicamentos sedantes, drogas ilícitas o tabaquismo y también se desaconseja cuando la madre fumó durante el embarazo, la superficie es blanda o se hunde, hay almohadas o se comparte la cama con otros niños o mascotas.
Si un adulto se queda dormido accidentalmente mientras alimenta al bebé, el documento señala que resulta menos peligroso que esto ocurra en la cama del adulto -aunque no sea lo recomendado- que en un sofá, donde el bebé puede deslizarse y quedar atrapado en una posición que favorezca la asfixia.
El tabaco constituye otro factor relevante: la exposición prenatal alcanzó en la Argentina al 12,1 por ciento en 2023 y la recomendación, es evitar la exposición durante el embarazo y después del nacimiento y mantener libres de humo los ambientes donde vive el bebé de manera total, aunque la advertencia, alcanza también a otras formas de exposición a la nicotina.
Otro indicador que preocupa es la prematurez, reconocida como factor de riesgo. La tasa de nacimientos prematuros pasó del 8,4 por ciento en 2020 al 12,1 por ciento en 2023, con un promedio del 9,6 por ciento durante el período 2020-2023.6,7,8
Esto, refuerza la importancia de comenzar la prevención durante el embarazo, mediante controles adecuados y medidas destinadas a disminuir tanto los nacimientos prematuros como el bajo peso al nacer.
Otras medidas de protección comienzan durante el embarazo y continúan después del nacimiento, ya que durante la gestación, es fundamental cumplir con las vacunas indicadas, entre ellas la vacunación contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR), que protege al bebé frente a formas graves de enfermedad respiratoria durante sus primeros meses de vida.
La alimentación con leche humana también disminuye el riesgo de muerte súbita: en la Argentina, el 97 por ciento de los bebés inicia la lactancia materna, aunque la lactancia exclusiva alcanza al 44 por ciento de los menores de seis meses y la lactancia materna total al 71 por ciento, según datos de 2018-2019 y también existe evidencia de un efecto protector del chupete, que puede ofrecerse antes de dormir una vez que la lactancia se encuentre bien establecida.
“No existe una medida aislada capaz de eliminar el riesgo. Lo que podemos hacer es disminuirlo sumando cuidados respaldados por evidencia y evitando que varios factores de riesgo coincidan en un mismo bebé” explicó Carolina Groisman, médica pediatra e integrante del Comité Nacional de Pediatría General Ambulatoria de la SAP.
“Por eso hablamos de responsabilidad compartida: de las familias, de los equipos de salud, pero también de quienes diseñan políticas públicas, de los medios, de las redes sociales y de quienes fabrican y comercializan productos destinados a lactantes” continuó Groisman.
El mensaje, que propone la SAP durante esta Semana del Sueño Seguro busca trascender la enumeración de conductas individuales ya que la reducción de las muertes relacionadas con el sueño, requiere que las recomendaciones puedan ser conocidas, comprendidas y aplicadas, pero también que existan condiciones que hagan posible su cumplimiento.
Entre otras, la SAP describe las siguientes recomendaciones a partir del nacimiento.
● Acostar siempre al bebé boca arriba, en una superficie firme, plana y no inclinada.
● Ubicar la cuna en la habitación de los cuidadores, sin compartir la cama, al menos durante los primeros seis meses.
● Mantener la cuna libre de almohadas, nidos, chichoneras, peluches, ropa suelta, colchas y edredones.
● No utilizar huevitos, sillas de auto, cuñas ni dispositivos de posicionamiento como lugares habituales para dormir.
● Mantener al bebé en un ambiente libre de humo de tabaco y nicotina.
● Evitar el colecho especialmente cuando disminuye la capacidad de alerta del adulto por cansancio, alcohol, sedantes, drogas o tabaquismo.
● Favorecer la lactancia materna, evitar el exceso de abrigo y consultar al pediatra ante dificultades para cumplir las recomendaciones.
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