Se denunciaron los estragos de los tratamientos de transición


Dos protagonistas de esta situación contaron su experiencia  


Categoría: MÉDICAS

Buenos Aires-(Nomyc)-Karen, detransicionada y Nael, varón trans, viven con las duras secuelas de la hormonación y las cirugías, junto al odio que profesa el “lobby transgénero a los disidentes”, pero con singular coraje, se dedican a advertir de que la “despatologización de la disforia de género es un error porque se trata de un problema de salud mental”

 

En una lucha contra lo que se promueve como “moderno”, denuncian el negociado que hay detrás de la ideología transgénero, cuestionan a los psicólogos “afirmativos” que tras una sola consulta impulsan a la persona a la hormonación y cuentan cómo el colectivo trans les dio la espalda cuando empezaron a cuestionar sus dogmas.

 

Karen Quiñones es colombiana, tiene 36 años, en su adolescencia, tomó contacto con la comunidad LBGT y a los 22, luego de una sola consulta psiquiátrica, comenzó a inyectarse hormonas para convertirse en Tomás, una etapa que duró 7 años, pero en la actualidad, es una detransicionada, pero sigue padeciendo los efectos adversos del tratamiento.

 

Nael Condell es un varón trans, nació en Chile como mujer biológica hace 38 años, pero inició una “terapia de reasignación de sexo” a los 21 años y desde entonces vive socialmente como hombre.

 

El padecimiento por las secuelas de los tratamientos a los que se sometieron no los lleva a la victimización ni a la parálisis, sino que ambos dedican buena parte de su vida a ayudar a otros y luchas, de manera especial, por exponer los estragos que causan prácticas que todavía están en su etapa experimental, y por advertir acerca de las consecuencias negativas del transactivismo, sobre todo en la infancia. 

 

En este contexto, la  asociación “Madres de Niñas y Adolescentes con Disforia de género Acelerada” (MANADA) los invitó a la Argentina, donde participaron, junto con la médica psiquiatra María José Mancino, de un conversatorio sobre la Ley de Identidad de Género y la necesidad de declarar invasivos los bloqueos puberales, las hormonas cruzadas y las cirugías de cambio de sexo, que se realizó en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, fue la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio.

 

En esta charla, Karen y Nael comparten sus historias, denuncian la estigmatización de las personas detransicionadas, sostienen que la disforia de género debe ser objeto en primer lugar de una terapia exploratoria y piden a los padres que no permitan que sus hijos sean el experimento de una ideología.

 

— Karen, Nael, ustedes son una ex trans y un varón trans, que dan testimonio desde sus países, Colombia y Chile, sobre lo que realmente significa la transición de género. ¿Qué implica realmente esa transición de género y qué secuelas les ha dejado a ustedes?

 

En relación a las implicaciones de la transición y las secuelas, Karen Quiñones sostiene “Yo soy una mujer detransicionada, o ex trans como tú acabas de decir, estuve siete años en una terapia de reemplazo hormonal inyectándome hormonas masculinas para hacer una transición de mujer a hombre. Esto tiene bastantes implicaciones con las que hoy día vivo y tendré que vivir por el resto de mi vida”.

 

Sobre si se puede discontinuar la aplicación de hormonas, Quiñones explica “depende del nivel al que has llegado y al tipo de mutilación de tu cuerpo, si has extraído tus órganos femeninos internos, lo que te puede hacer incluso dependiente al uso de la testosterona”. 

 

“En mi caso, no llegué a extirpar mis órganos, pero el uso prolongado de las hormonas, y el haberlas dejado, tiene consecuencias en mi vida, a nivel renal, hepático... Me causó una falla renal que desencadenó una hipertensión, soy una mujer hipertensa por el resto de mi vida” continúa. 

 

“Endometriosis debido a la ausencia de mi período menstrual durante tanto tiempo y hemorragias al suspender las hormonas y reaparecer mi ciclo menstrual y el engrosamiento de mis cuerdas vocales es otro efecto, por lo que es probable que mi voz jamás vuelva a ser la que era, y muchas otras consecuencias más. Dolores de cabeza, aumento de peso, riesgo de resistencia a la insulina, etc” agrega.

 

Nael, no está detransicionando, es una mujer biológica, con la apariencia de un varón y socialmente también es un varón, por lo que cuenta “no soy un detransicionador, soy una mujer biológica y eso no va a cambiar jamás. Llevo veintiún años con inyecciones de testosterona. Comencé a los dieciocho años. Me hice la mastectomía bilateral completa a los veintisiete y la histerectomía total con retiro de ovarios a los treinta y uno”. 

 

“Eso genera una menopausia quirúrgica y ahí es cuando comienzan con fuerza todas las repercusiones del uso de la testosterona, es decir que hasta ese momento, mi cuerpo de alguna forma podía regularse, generar lo que normalmente es un periodo en una mujer, lo que interrumpimos de manera artificial con la inyección de testosterona a medida de lo que el médico o lo que la Asociación Profesional Mundial para la Salud Trans (WPATH) te dice, con Nebido cada tantos días, Testoviron para tantos días, Enantato tantos días o Sustanon tantos días” explica sobre el comienzo de las consecuencias del tratamiento. 

 

“Pero no se hace un estudio en la propia persona, ellos no saben cuáles son mis ciclos particulares, lo que te desarma completamente por dentro a nivel químico y tiene las repercusiones que tiene, es decir padeces jaquecas constantes, fuertes, invalidantes, yo estuve muy cerca de ser resistente a la insulina y de ahí a la diabetes, con treinta y nueve años. Subidas de peso que uno no explica. Un daño a la autoestima, un rechazo a cómo te estás viendo. La calvicie, y así... También arritmias... Sé de casos cercanos de gente que ha fallecido por fallas multisistémicas, a los treinta y uno, treinta y dos años” continúa con las consecuencias del tratamiento.

 

En relación a si conocen muchas personas que detransicionen, Nael explica  ¿Cómo puedes hacer una estadística en una población que se ve sumamente amenazada a la hora de hablar? muy desprotegida, porque una cosa es cuando tú entras al sistema a ser trans: bombos, platillos, bienvenido, alfombra roja, hormonas, desbloqueadores, te dan el pack completo”.

 

“Pero cuando tú quieres detransicionar, no hay nada. Todas esas puertas se cierran, te quedas solo y con una comunidad que si tú hablas, te cancela. El que no opina de acuerdo a la línea del lobby, es atacado. No importa lo que tú seas y el que detransiciona es un arrepentido. Que se quede callado. Por ende, no hay estadísticas” continúa.

 

Sobre a que la Transición es tomada como una religión y que quienes hablan contra ella, ex excluido, Karen explica “Sí, por eso, fuera de exponer mi caso, es dar visibilidad, que las personas detransicionadas existimos, y que hemos sido excluidas, segregadas, invisibilizadas, porque los detransicionados somos la realidad de una ideología que se cae por su propio peso…”.

 

“No conviene, desde lo ideológico, que nosotros seamos visibilizados por lo que  el sistema no tiene manejo o tratamiento para nosotros y como decía Nael, hay un montón de situaciones que te ofrecen al momento de la transición, pero con la detransición, volteas a mirar y estás completamente solo. Tienes que buscar profesionales particulares, por sumas altísimas. A nivel psiquiátrico o psicológico, poco se sabe del manejo de una detransición. A nivel médico, menos todavía, y si te has sometido a cirugías, se vuelve complejo” continúa. 

 

“En cuanto a mí, aquellos que en algún momento me abrieron las puertas y me brindaron todas las herramientas para transicionar, al momento de decir: `Voy a reencontrarme con mi identidad en su diseño original...` dicen `No, no, no, no estamos, no somos partícipes de eso`. Ya no comulgas con la ideología, entonces, pues simplemente ya no vales para el lobby” sostiene.

 

Nael explica no transiciona porquetengo ya una vida como Nael, llevo más tiempo viviendo como hombre, socialmente hablando, que lo que fui como mujer, socialmente y no tengo ninguna razón para dejar de ser quien soy, porque Nael es quien yo soy y no tengo ese conflicto, aunque asumo las consecuencias que esto trae, tanto físicas, que ya mencioné y psicológicas, que es tener crisis depresivas, crisis ansiosas, a veces incluso de pánico y convivo con eso y lo asumo”. 

 

“Por otro lado, a nivel hormonal, si yo quisiera hacer cualquier cambio, ni los mismos endocrinólogos me pueden asegurar que mi cuerpo vaya a reaccionar bien, porque llevo tantos años a base de testosterona química... Ni siquiera un endocrinólogo me puede decir: `¿Sabes qué? Es lo mejor en tu caso`. Porque, como dice Karen, todo depende. Depende cuánto tiempo lleves, si tenes lo órganos y en qué condiciones están. Yo no necesito detransicionar. Yo estoy advirtiendo y digo, esto es la realidad de las personas trans. Que la quieran asumir o no, bien, cada uno lo verá a su tiempo y la vida misma te dará las situaciones para que te des cuenta. Si no te quieres dar cuenta, tema tuyo. En mi caso, fue una crisis depresiva fuerte por un conflicto con la comunidad trans, por opiniones políticas. En una comunidad puede haber diversidad de pensamientos, pero nos une en este caso la transexualidad” advierte Nael.

 

“Si tú no piensas políticamente como ellos, te mandan a funar (escrachar). Te mandan a insultar. A mí me llegaron mensajes de todo tipo. “Suicídate”. “Mátate”. “Ojalá desaparezcas”. 

 

“Esta persona no puede ser parte de la comunidad”. Soy literalmente el Voldemort, el innombrable de la comunidad trans en Chile. A ellos no les importó mi condición psicológica, mi salud. Entonces, en mi caso fue una crisis psicológica fuerte derivada de este conflicto con la comunidad trans, que me deseó la muerte, el suicidio. No pude encontrar ayuda dentro de la comunidad. Pedí ayuda, busqué a profesionales pero se me cerraron todas las puertas” aclara sobre qué pasas con quienes preteden reotnar a su origen biológico. 

 

Sobre si el número de suicidios que la comunidad trans dice que tienen sus integrantes, disminuye al transicionar, NC, explica “No. De hecho, en Estados Unidos, las tasas de suicidio postoperatorio genital son altísimas, del 40 por ciento o más. Lo que ellos hacen, ante una persona que está mal, en vez de ahondar en lo que le pasa, es decirle: `Es que tú eres una persona trans, lo que tienes que hacer para sentirte bien es cambiarte el nombre y que socialmente se te reconozca así`”. 

 

“Entonces, la persona entra en un bucle de disforia-euforia. La euforia de `me cambio el nombre, estoy empoderado, la gente me trata así, ¡ah!`. Se normaliza. Baja. Entra en la disforia. El siguiente paso son las hormonas. Y ahí tienes un ciclo de unos cinco años, en que la persona cambia su aspecto físico. Cinco años es lo máximo que vas a obtener de cambios con la hormona. Después vuelve a bajar y otra vez, una operación, que otra operación, que la siguiente operación y así. Es un bucle de euforia-disforia que te lleva a estar constantemente en esta lucha porque la comunidad te está diciendo que es así” aclara. 

 

“Pero, mientras no salgas de esa burbuja y empieces una introspección de ¿qué me está pasando?, ¿por qué me siento así?, ¿realmente es porque la sociedad me está maltratando? Siendo que hay mucha gente que vive super bien. La sociedad los mega-recontra-acepta, sobre todo a los influencers. Gente que vive de ser trans. Entonces, está obligada a no dejar de serlo. Pero el resto de la gente, la que no tiene recursos, siempre va a estar centrada en que “como no me aceptan, me siento mal”, en vez de cuestionarse si no es otra la alternativa que la pueda hacer sentir mejor” advierte.

 

Sobre si lo mismo disforia de género, que transgenerismo, es decir que no necesariamente una disforia tiene que llevar a una transición, Noel explica “No. Hay muchas personas que sufren disforia y con un psicólogo exploratorio, pueden resolverlo o aprender a sobrellevarlo o hacer ligeros cambios en su vida que les dan paz”. 

 

“Por ejemplo, chicas que se visten de forma más masculina, se cortan el pelo y no pasa nada. Siguen siendo mujeres. Hay muchas personas que lo aceptan, lo reconocen, porque lo trabajan. Pero si no estás permitiendo esa apertura de decir: `Oye, hay efectivamente mujeres masculinas en sus actitudes y gustos, y hombres femeninos en sus actitudes y gustos, y no tiene nada de malo`. Pero bajo el transgenerismo, todas esas personas son trans y no lo son” continúa.

 

En Argentina hay una imposición del transgenerismo en los niños, a través de la educación sexual integral, desde los cuatro o cinco años, se les dice que se nace nena pero se puede ser varón, que un varón puede tener vulva... y ustedes también buscan advertir sobre esto: que es incluso más peligrosa la hormonación en un adolescente que hoy se promueve con el argumento de que es mejor empezar temprano…

 

NC aclara “Eso es no es entender nada de biología siquiera básica. O sea, si yo estoy construyendo algo y le meto una cosa que no tiene que ver, se va a desestabilizar completamente esa construcción, nunca va a ser firme. Eso es lo que pasa con los niños” explica. 

 

“Nuestros cuerpos están hechos para funcionar mediante electricidad, por el sistema nervioso central, y mediante química, a través de las hormonas. Las hormonas no son un juego, un dulcecito que si me lo tomo no pasa nada. Las hormonas, desde la primera que te inyectas, ya están haciendo cambios y generando un daño. Tú decides si ese daño será a corto o largo plazo. Hay personas, como Karen, con siete años de hormonación versus veintiuno, y ella tuvo repercusiones renales mucho más graves de las que yo he tenido. Uno no sabe cómo el cuerpo va a reaccionar” agrega.

 

KQ, explica sobre si necesitó una terapia para detrasnsicionar “Bueno, fue un caminar largo cada día, hasta el punto de hoy. Hasta este punto no he logrado tener un tratamiento que sea progresivo, consecuente, constante, por el mismo hecho de no poder encontrar profesionales capaces de manejar la detransición. Al principio, fue bastante complejo para mí”. 

 

“Si bien ya me había identificado de nuevo como mujer, muchas cosas me costaban: el uso de los aretes, la vestimenta femenina... Y sí, fue necesario un acompañamiento psicológico, una terapia exploratoria. Aparte, porque yo tuve un diagnóstico de disforia de género cuando en realidad tenía una depresión mayor” agrega.

 

Sobre lo mal que se suele diagnosticar la necesidad de transicionar, KQ, advierte, “fue en una sola entrevista, de quince minutos. Quince minutos duró y fue suficiente para empezar el tratamiento hormonal a mis veintiún años. Por eso apunto y recalco mucho el hecho de que es necesario que los profesionales del área, psicólogos y psiquiatras, sean lo que tienen que ser para que no se sigan realizando este tipo de diagnósticos apresurados que pueden llevar a una persona a la transición y tenemos en este momento, muchos casos en todo el mundo de personas que se han visto afectadas por el uso de hormonas a partir de un diagnóstico errado.

 

Sobre la importancia del lobby trans tuvo en su caso, y que éste dice no tener en la población, KQ explica “Tiene mucho que ver. El grupo de pertenencia, y más, como en mi caso, en tiempos de adolescencia, cuando claramente uno está en un afán de pertenecer, de recibir aprobación. Entonces, pues fue todo el tema de la comunidad, de pertenecer, de absorber todo lo que ahí veía y vivía”.

 

En la cirugía de transición, se extirpan órganos sanos, sobre lo que NC explica “Es que no te dicen eso. Van cambiando el lenguaje. Para mí fue mastectomía bilateral, la misma operación que les hacen a las mujeres con cáncer. Hoy en día es `masculinización de tórax`”.

 

En relación a si hay una epidemia de transgenero, de maenra especial entre adolescentes, NC sostiene “Para mí si, la hay. Por lo que decía, hay una romantización, es como la liberación de la persona. Aparte, la red social se encarga de mostrarte lo que tú quieres ver. En redes sociales, la comunidad LGBT se ve como una cosa ¡guau! Entonces, estos chicos entran a vivir en las redes porque allí tienen esta aceptación, todo es lindo, tú eres un valiente, eres increíble. Pero salen a la calle y no encuentran nada de eso. Entonces, vuelven a las redes porque ahí se sienten seguros, pero no es culpa de la sociedad, sino de las redes que te están vendiendo un mundo que no existe”.

 

Sobre por qué creen que en la mayoría de los casos son mujeres, NC explica “Yo creo que con el miedo que existe hoy día a ser mujer y lo victimizada que está la mujer, sales a la calle y te dicen que la probabilidad de ser violada, asesinada, mutilada, secuestrada, es casi de un 99,9 por ciento, cosa que no es así”. 

 

“Entonces, ¿qué ganas voy a tener yo de ser mujer hoy en día? El problema es que tampoco quiero ser hombre, porque si soy hombre, soy un violador en potencia. Ahí está el tema de ser trans. No quiero ser hombre, quiero ser un trans, quiero ser no binario, quiero ser disruptor, diferente. El trans de antaño, de la vieja escuela, decía si vas a ser hombre, vas a ser hombre, con todo lo que eso implica. Hoy en día, te maquillas, peluca y eres una mujer trans” agrega.

 

En realidad, en esa situación, salen del placard… está muy promovido, se cuestionan las terapias de conversión que se aplicaban en un tiempo a las tendencias homosexuales, pero al promover esa transición en un menor que tiene problemas psicológicos y muchas dudas, es una terapia de conversión también.

 

KQ: — Exacto, es que, por ejemplo, en el tema de las terapias de conversión ellos incluyen una cantidad de situaciones, incluso llaman terapia de conversión al hecho de que un profesional, con un paciente en esta situación, explore, indague, eso ya lo califican como terapia de conversión.

 

En este contexto, un psicólogo no puede indagar en la causa del problema...y según KQ “Incluso está la cancelación religiosa. Que una persona reciba ayuda de un sacerdote, para ellos es terapia de conversión y entonces, es querer anular incluso la ayuda espiritual o la ayuda profesional que puedes recibir”.

 

NC, agrega “Esa es la mayor ironía, porque para ellos un niño de ocho o nueve años que diga soy trans es un iluminado. Sabe lo que quiere para su vida, tiene clarísima su identidad. Pero si una persona de dieciséis, dieciocho o veinte dice que quiere volver atrás, no, es manipulación. Aquí hubo un sacerdote, hubo un psicólogo”. 
 

“Alguien te está convenciendo de algo que tú no eres. Tenemos por un lado iluminados por reconocer una transexualidad, una no binariedad, pero el que quiere volver a sentirse bien con su sexo, es una persona manipulada…” continúa.

 

KQ: “— O es que nunca fuiste trans”.

NC: “— Claro, porque la definición de ellos es que quien se designa trans es trans y no puedes ponerlo en duda. Pero si yo hablo en contra de la transexualidad o del transgenerismo, no soy trans. A mí me dicen que no soy trans, y pucha, no sé entonces qué he sido en veintiún años. Me cambié el nombre, socialmente soy reconocido como hombre, me hice una mastectomía bilateral, me saqué los ovarios, me hormono, pero no soy trans. Pero un tipo que se deja el pelo largo y se maquilla, es trans”. 

 

“No, no me jodan. Para mí es un insulto que alguien venga y me diga: `Tú no eres trans`, pero reconozca como tans a alguien que simplemente se pone maquillaje. Eso es un insulto a mi historia, a mi vida y a las repercusiones que eso ha tenido en mí. No me jodan” continúa. 

 

“Para mí, la peor terapia de conversión es convencer a un niño de que por su personalidad o por sus gustos es transexual. Convencer a un niño de que por cosas tan normales va a tener que empezar a tomar decisiones que posiblemente serán irreversibles y son experimentales, eso es una terapia de conversión” agrega.

 

Sobre el hecho de que se acepte un consentimiento informad de un menor y la conciencia de que le harán del mismo NC, agrega, por último, “Para mí en esto no existe el consentimiento informado. En el caso de los adultos, ¿qué hay de una persona que tiene una crisis de ansiedad o una depresión? Esa persona está convencidísima de que lo que va a hacer va a mejorar su calidad de vida. Si alguien te dice: `Mira, si te doy este veneno se te va a curar el cáncer”, la persona ni siquiera lo va a pensar. Lo va a hacer porque alguien que supuestamente tiene autoridad y más conocimiento, se lo está diciendo`”.

Nomyc-25-8-2S

Consultá por este producto
@

*Los campos son obligatorios

Cargando
¡Contactanos!