En un contexto global marcado por el cambio climático y la urbanización acelerada, se expanden los territorios que se encuentran bajo amenaza
Buenos Aires-(Nomyc)-El Día Internacional contra el Dengue, que se conmemoró ayer, es una oportunidad para visibilizar el impacto global de esta enfermedad en la salud pública y este año, impulsada por Takeda, se propuso también en el marco del Día Mundial del Mosquito2, que se celebró el 20 de agosto, una iniciativa con comunicaciones en redes sociales bajo el lema “Animal pequeño, amenaza global: el mosquito que desafía a la salud pública”.
La campaña se diseñó con el objetivo de dimensionar la cantidad y gravedad de enfermedades de las que participa el mosquito como vector, y que lo hacen responsable de un mayor número de muertes que cualquier otro animal del planeta, al propagar enfermedades como el Dengue, el virus del Nilo Occidental, la Fiebre Amarilla, el Zika y el Chikunguña y representa un llamado a que la gente se sume a la iniciativa compartiendo información de prevención y ayudando a eliminar los criaderos en sus barrios.
El mosquito ‘Aedes aegypti’, muy difundido en la Argentina y presente en casi todos los países de la región, es uno de los más peligrosos y es el principal transmisor de los virus del dengue, Zika y chikunguña en las Américas, se caracteriza por vivir dentro y en los alrededores de las casas y puede reproducirse en cualquier lugar o recipiente que acumule agua y demora entre 7 a 10 días para completar el ciclo de vida de huevo a adulto y vive como adulto alrededor de 4 a 6 semanas.
El Dengue, el más prevalente de los virus transmitidos por este mosquito, afecta a nivel global a más de 390 millones de personas anualmente -de las cuales más de 96 millones presentan manifestaciones clínicas- y se producen alrededor de 20 mil fallecimientos y sus síntomas, incluyen fiebre alta repentina, dolor muscular y articular intenso, cefalea, dolor retroocular, náuseas, vómitos, sarpullido y, en casos graves, sangrados, choque, y muerte.
Desde principios de 2023 hasta mediados de 2024, la transmisión con un pico inesperado de casos ha dado lugar a una cifra cercana al máximo histórico, con más de trece millones de casos y más de 8000 muertes relacionadas con el dengue en más de 80 países o territorios y en cinco regiones de la OMS: África, las Américas, Asia Sudoriental, Pacífico Occidental y Mediterráneo Oriental. Más del 80 por ciento de estos casos, unos 11 millones, se notificaron en la Región de las Américas.
Según Tomás Orduna, infectólogo tropicalista, exjefe de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del “Hospital Muñiz” y miembro del Comité Científico de la Fundación Mundo Sano, “si bien es imposible predecir la ocurrencia de posibles nuevos brotes de dengue, no tenemos que relajarnos por el hecho de que en el último verano la situación haya estado medianamente controlada”.
“El mosquito Aedes aegypti ha demostrado sobrevivir a los inviernos y es más que recomendable prepararnos para la próxima temporada implementando todas las medidas de prevención que estén a nuestro alcance” continuó.
Por todo esto, el mosquito y en particular el Aedes aegypti, se consolida como un “supervector” urbano y domiciliario de un sinnúmero de enfermedades, se reconoce de manera fácil por su tamaño pequeño, sus patas con bandas blancas y negras y un dibujo blanco en forma de lira sobre el dorso y es un mosquito de hábitos diurnos, con su actividad de manera particular al amanecer y al atardecer y una picadura casi imperceptible.
A diferencia de otros mosquitos que se reproducen en charcos o aguas pantanosas, el Aedes aegypti aprovecha ambientes urbanos: deposita sus huevos en recipientes artificiales con agua limpia estancada, como baldes, botellas, neumáticos, floreros, canaletas y cisternas sin tapa. Basta una tapa de gaseosa con agua para generar un criadero.
En ausencia de tratamientos antivirales específicos para estas enfermedades, la prevención es la herramienta más poderosa, y va a estar dada por acciones para evitar o disminuir la proliferación del mosquito vector y los cuidados personales para evitar sus picaduras.
Entre otras acciones, los especialistas recomiendan eliminar los criaderos domiciliarios, lo que se consigue vaciando, dando vuelta o cubriendo cualquier recipiente que acumule agua, a lo que se agrega cepillar paredes internas de baldes, floreros y bebederos una vez por semana, incluso si parecen secos, junto al descarte de objetos en desuso que puedan acumular agua de lluvia y mantener patios, jardines y balcones ordenados y secos.
Para protegerse de las picaduras se sugiere aplicarse repelentes que contengan DEET, IR3535 o Icaridina en piel expuesta, renovando según indicaciones; vestir ropa clara, de mangas y pantalones largos, especialmente en horarios de mayor actividad del mosquito a la mañana temprano y durante el atardecer y noche; colocar telas mosquiteras en puertas y ventanas y utilizar mosquiteros sobre camas o cunas, especialmente en bebés y personas mayores.
“Lo que hace muy peligroso al Aedes aegypti es su capacidad de adaptarse al entorno urbano. No necesita selva ni lagunas: con una terraza descuidada o un patio con recipientes al sol es suficiente” afirmó Marcelo Quipildor, médico infectólogo, miembro de los servicios de infectología del Hospital Público Materno Infantil de Salta y del Hospital San Vicente de Paul, de Orán, Salta.
“Las enfermedades que transmite ya no son tropicales: son urbanas, metropolitanas y globales”, agregó el especialista.
Los cambios ambientales y sociales de las últimas décadas han contribuido de forma alarmante a la expansión de este vector, ya que por un lado, el cambio climático ha ampliado el rango geográfico del Aedes aegypti: las temperaturas más cálidas acortan su ciclo reproductivo, aumentan la supervivencia de los mosquitos adultos y permiten la transmisión viral en regiones antes libres de estas enfermedades, a lo que se suma a que las precipitaciones intensas o los períodos de sequía (que llevan al almacenamiento doméstico de agua) ofrecen más sitios de cría.
De manera paralela, la mayor urbanización sin planificación, el crecimiento de asentamientos informales, la falta de infraestructura básica y la movilidad internacional masiva son otros factores que alimentan la propagación del vector.
“Aunque no contamos con tratamiento específico para estas enfermedades, sí tenemos herramientas para detener su transmisión, lo que exige una vigilancia permanente sobre el comportamiento del mosquito vector, acceso equitativo a la vacunación y un cambio en la conducta social. La salud pública no es solo responsabilidad del Estado: comienza en cada domicilio”, reflexionó Orduna.
Aunque hay proyectos en desarrollo, por ahora no hay vacunas aprobadas para la prevención de la infección por el virus Zika, y la vacuna para el virus Chikunguña se encuentra comercializada en pocos países del mundo.
Mientras que para la Fiebre Amarilla, hay una vacuna indicada para personas de 2 a 59 años residentes en zonas de riesgo y es recomendable para ingresar a regiones endémicas, como por ejemplo Brasil, y países del sudeste asiático, entre otros.
Para el dengue sí existe una vacuna efectiva cuya administración debe ser indicada por un médico, considerando edad, historial clínico y condición general de cada individuo y de su zona de residencia.
La vacuna tetravalente contra el dengue de Takeda, disponible en la Argentina desde noviembre de 2023, protege contra los 4 serotipos del dengue independientemente de que el individuo haya tenido o no dengue previamente, con un esquema de 2 dosis separadas por 90 días entre sí10 y varias provincias del Centro y Norte del país adquirieron partidas para aplicarlas en forma gratuita en las poblaciones de mayor riesgo.
Avala la seguridad y eficacia de la vacuna contra el dengue de Takeda un programa extenso de ensayos clínicos que incluyó el estudio TIDES, del que participaron más de 20 mil voluntarios durante 4,5 años y demostró una reducción del 84% de las hospitalizaciones por dengue y una disminución del 61% los casos de dengue sintomático11.
El dengue en cifras
● Más de 13 millones de casos en Latinoamérica entre enero de 2023 y mayo de 2024
● Más de 600 mil casos en Argentina en la temporada 2023/2024
● 84 por ciento menos de hospitalizaciones reportadas en las investigaciones con la vacuna
En este Día Internacional contra el dengue, los investigadores hicieron un llamado a la acción y destacan que es una buena oportunidad para recordar que el dengue no espera y que la prevención está en las manos de cada individuo.
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