“Afrontando juntos el linfoma”: por qué es importante atender también las emociones en el Linfoma


El Día Mundial del Linfoma 2026 pone el foco en los desafíos emocionales que atraviesan los pacientes y en el rol de las organizaciones como espacios de información, orientación y acompañamiento


Categoría: MÉDICAS

Esta fecha, impulsada por Lymphoma Coalition, pretende aumentar el conocimiento sobre una enfermedad que afecta a más de un millón de personas en el mundo y que registra alrededor de 360.000 nuevos diagnósticos cada año.

 

En 2026, bajo el lema “Ningún paciente viaja solo”, la campaña pone el foco en la importancia del acompañamiento desde los primeros síntomas y el diagnóstico hasta el tratamiento, la remisión y la vida después de la enfermedad.

 

Recibir un diagnóstico de la patología significa mucho más que comenzar un tratamiento, ya que para muchas personas, implica enfrentarse de manera repentina a miedos, incertidumbres y cambios en su vida cotidiana que pueden afectar tanto al paciente como a su entorno más cercano, lo que hace que atender las emociones y contar con acompañamiento durante el proceso, resulta tan importante como acceder a la atención médica. 

 

Desde la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA) destacan la necesidad de incorporar esta dimensión al abordaje de la enfermedad y de generar espacios donde los pacientes puedan informarse, expresar lo que sienten y encontrar apoyo durante las distintas etapas del proceso.

 

“Cuando una persona recibe un diagnóstico de linfoma, no solo comienza un proceso médico: también empieza a atravesar una situación emocional que puede ser muy compleja” explica Haydee González, presidente de la Asociación Civil Linfomas Argentina y agrega  “Por eso es fundamental que nadie tenga que transitarla en soledad. Desde ACLA buscamos acompañar, brindar información y generar espacios donde los pacientes y sus familias puedan sentirse escuchados y comprendidos”.

 

La dimensión emocional, puede mantenerse durante las distintas etapas de la enfermedad, e incluso cuando finaliza el tratamiento y llega la remisión, pueden aparecer temores, incertidumbre o dificultades para retomar la vida cotidiana por lo que  la psicooncología ocupa un lugar relevante dentro del abordaje integral de las personas con cáncer.

 

“Recibir el diagnóstico de un linfoma marca un antes y un después en la vida de cada paciente y su familia. El tratamiento médico requiere atención inmediata, pero lo emocional también necesita ser atendido. Miedo, ansiedad, incertidumbre, enojo, insomnio o sensación de falta de control son algunas de las respuestas que pueden aparecer y que no deberían ser minimizadas”, explica Mariana Godoy, psicooncóloga de ACLA.

 

La falta de información puede contribuir a demorar la consulta. Según datos de Lymphoma Coalition, el 75 por ciento de las personas diagnosticadas no conocía los síntomas del linfoma y el 73 por ciento desconocía la enfermedad. 

 

Además, el 58 por ciento de los pacientes tardó seis meses en consultar después de la aparición del primer síntoma, mientras que el 62 por ciento recibió inicialmente un diagnóstico erróneo. En los casos de Linfoma de Hodgkin diagnosticados de forma temprana, la probabilidad de cura alcanza el 90 por ciento, según datos difundidos por la organización.


“Estos datos muestran por qué es tan importante hablar de linfoma. No se trata de alarmarse, sino de conocer los síntomas y consultar cuando algo persiste para que sea un profesional quien determine qué está ocurriendo”, señala Saslavsky.


Pero atravesar un linfoma no implica solo un proceso médico, ya que el diagnóstico de una enfermedad oncológica puede generar miedo, ansiedad, tristeza, enojo, incertidumbre y cambios en la vida cotidiana. 

 

Según la Encuesta Global de Pacientes de linfoma y leucemia linfocítica crónica, el 82 por ciento de los pacientes, experimentó efectos emocionales y psicológicos durante los últimos 12 meses a causa de la enfermedad.


“Cuando una persona recibe un diagnóstico de linfoma, no solamente comienza un proceso médico. También aparecen preguntas, miedos, incertidumbre y cambios en la vida cotidiana. La atención médica es prioritaria, pero lo emocional también necesita un espacio para ser escuchado y acompañado”, explica Mariana Godoy, psicooncóloga de ACLA.

 

“Conocer la enfermedad y sus posibles manifestaciones es fundamental para favorecer la consulta. Los linfomas comprenden distintos tipos y cada paciente requiere una evaluación individual para llegar al diagnóstico y definir el tratamiento más adecuado”, explica Martín Saslavsky, hematólogo y asesor de la Asociación Civil Linfomas Argentina (ACLA).

 

Desde la asociación remarcan que no todas las personas reaccionan de la misma manera frente al diagnóstico y que cada paciente cuenta con diferentes herramientas para afrontar situaciones adversas y en ese proceso, poder hablar sobre lo que se siente, mantener los vínculos, informarse adecuadamente y contar con espacios de acompañamiento puede contribuir a transitar la enfermedad de una manera más saludable.

 

Asimismo, la consulta con profesionales de salud mental, especialmente aquellos con formación en psicooncología, puede ser una herramienta importante cuando el malestar emocional se sostiene y comienza a interferir con la vida cotidiana.

 

Además del acompañamiento emocional, la concientización es fundamental para favorecer la consulta médica ante posibles signos de alerta y entre los síntomas que pueden asociarse al linfoma se encuentran el crecimiento generalmente indoloro de uno o varios ganglios linfáticos, cansancio, fiebre, pérdida de peso sin causa aparente, sudoración nocturna, picazón persistente, tos o falta de aire, cuya presencia de no significa de manera necesaria, que exista un linfoma, pero ante su aparición es importante realizar una consulta médica.

 

En este contexto, la psicooncología puede brindar herramientas para reconocer y expresar las emociones, trabajar sobre los miedos y acompañar los procesos de adaptación y también puede ofrecer un espacio para familiares y allegados, que muchas veces atraviesan sus propias preocupaciones y necesitan acompañamiento.


“Acompañar no significa pedirle al paciente que sea positivo todo el tiempo ni intentar eliminar sus miedos y también, significa escuchar, respetar los silencios y entender que hay emociones que necesitan tiempo para ser elaboradas”, agrega Godoy.

 

“Afrontando juntos el linfoma” busca poner en primer plano esta mirada integral: acompañar a las personas no solo en el tratamiento de la enfermedad, sino también en todo aquello que implica vivir con un diagnóstico de cáncer y en ese camino, las asociaciones de pacientes cumplen un rol fundamental al acercar información, orientación, apoyo emocional y experiencias compartidas.

 

Desde ACLA, el mensaje para este 15 de septiembre es claro: afrontar el linfoma también significa poder hablar de lo que se siente, buscar ayuda cuando sea necesario y contar con una red que acompañe durante todo el proceso.

 

Acerca de ACLA: es una asociación sin fines de lucro que trabaja dando a conocer información, creando espacios de encuentro y ofreciendo orientación a pacientes con Linfoma, Síndromes Mielodispásicos y Mielofibrosis, de modo de ayudar al conocimiento de la enfermedad, brindando contención y contribuyendo así a mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con estas enfermedades.

 

Para mayor información:

E-mail: info@linfomasargentina.org

Web: www.linfomasargentina.org

Facebook: /AsociacionLinfomasArgentina

Twitter: @LinfomasAr

Instagram: @LinfomasArgentinaOK

Youtube: www.youtube.com/c/LinfomasArgentina1

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