Un estudio integrador identifica a una bacteria del intestino y a un metabolito derivado de la dieta como factores protectores frente a la arritmia más frecuente
Buenos Aires-(Nomyc)-La Fibrilación Auricular es una de las principales enfermedades cardiovasculares que además es de las más frecuentes, más complejas y su impacto, crece de manera sostenida a medida que envejece la población mundial, con consecuencias que van desde el Accidente Cerebrovascular (ACV) hasta la Insuficiencia Cardíaca, que generan pérdida de calidad e vida.
Durante varias décadas, la investigación se concentró en factores clásicos como la Hipertensión y la Obesidad o el daño estructural del corazón, aunque una nueva línea de evidencia desplaza el foco hacia un actor inesperado, “el intestino humano y su ecosistema microbiano”.
Un trabajo, publicado en la revista Cell Metabolism, propone un cambio conceptual profundo al identificar un mecanismo específico mediante el cual una bacteria intestinal ejerce un efecto protector directo sobre el corazón.
El estudio, combinó datos clínicos humanos, análisis multiómicos y modelos animales para demostrar que Ruminococcus gnavus, un simbionte o microorganismo benigno del intestino, “reduce la susceptibilidad a la fibrilación auricular y limita la fibrosis auricular”, uno de los principales sustratos estructurales de esta arritmia y el hallazgo, no solo describe una asociación, sino que reconstruye una ruta metabólica precisa que conecta la dieta, el microbioma y la señalización celular en los cardiomiocitos.
“Cómo el microbioma intestinal, modula el riesgo de fibrilación auricular, lo que es un papel central de la leucina dietética y su metabolismo”, publicó en la red social X el prestigioso cardiólogo estadounidense Eric Topol, haciéndose eco de nuevo estudio.
La fibrilación auricular representa la arritmia sostenida más común a escala global y su prevalencia supera el cuatro por ciento en personas mayores de 60 años y aumenta de forma marcada con la edad.
Esta alteración del ritmo cardíaco, favorece la formación de coágulos, incrementa el riesgo de ictus isquémico y deteriora progresivamente la función cardíaca y la carga sanitaria, resulta enorme y obliga a buscar estrategias de prevención más allá del control farmacológico tradicional.
En ese contexto, la microbiota intestinal emergió en los últimos años como un factor de riesgo no convencional para enfermedades cardiovasculares, ya que el intestino, tiene billones de microorganismos que participan de manera activa en el metabolismo de nutrientes, en la regulación del sistema inmunitario y en la producción de metabolitos bioactivos con efectos sistémicos.
Estudios previos, vincularon alteraciones de este ecosistema, conocidas como “disbiosis”, con Hipertensión, Insuficiencia Cardíaca y estados inflamatorios crónicos, aunque la relación directa con la Fibrilación Auricular, sin embargo, “permanecía poco definida”, pero el nuevo estudio, partió de una observación clínica clara ya que pacientes con FA mostraron un perfil microbiano intestinal distinto al de individuos sanos.
A partir del análisis de muestras fecales y séricas de varias cohortes independientes, los investigadores detectaron una disminución consistente de Ruminococcus gnavus en personas con la arritmia, lo que se acompañó de niveles más bajos de Ácido Isovalérico, un metabolito producido por ciertas bacterias intestinales a partir de la leucina dietética, lo que resultó clave, ya que este ácido, pertenece al grupo de los ácidos grasos de cadena ramificada, compuestos menos estudiados que los ácidos grasos de cadena corta clásicos, como el butirato o el acetato, pero, a diferencia de otros metabolitos, su función biológica en el sistema cardiovascular permanecía casi desconocida y el trabajo, demostró que su presencia cumple un rol activo en la protección del tejido auricular.
Para avanzar más allá de la correlación, el equipo recurrió a modelos animales libres de gérmenes ya que en estos sistemas, la colonización con Ruminococcus gnavus redujo de manera significativa la aparición de Fibrilación Auricular inducida y atenuó la Fibrosis Auricular y un efecto similar, apareció tras la suplementación directa con Ácido Isovalérico, lo que confirma que el metabolito, y no solo la bacteria, explica gran parte del beneficio observado.
El eje intestino corazón bajo la lupa molecular: el estudio profundizó en el mecanismo íntimo que conecta el intestino con las aurículas cardíacas debido a que Ruminococcus gnavus, metaboliza la leucina presente en la dieta mediante una enzima específica, la Subunidad Gamma de la 2 Oxoisovalerato Ferredoxina Reductasa, lo que conduce a la producción de Ácido Isovalérico, que luego ingresa a la circulación sistémica.
Una vez en el corazón, el Ácido Isovalérico actúa sobre un receptor acoplado a proteína G denominado GPR109A, presente en los cardiomiocitos auriculares y la activación de este receptor, desencadena una cascada de señalización intracelular con efectos antiinflamatorios.
Este punto adquiere relevancia porque la inflamación sostenida favorece la remodelación estructural del tejido auricular y como la Fibrosis altera la arquitectura eléctrica del corazón y crea un sustrato ideal para la perpetuación de la FA, por lo que al bloquear esta señalización, el ÁI limita la progresión de los cambios estructurales que sostienen la arritmia.
El trabajo, también identificó un rol decisivo de la Piroptosis, una forma de muerte celular inflamatoria, que se caracteriza por la formación de poros en la membrana celular y la liberación de citocinas proinflamatorias y en cardiomiocitos auriculares, la el proceso contribuye a la disfunción tisular y al avance de la fibrosis.
Estos hallazgos, integran piezas que hasta ahora permanecían dispersas, ya que estudios previos vinculaban niveles elevados de interleucina 6 con la fibrilación auricular y describían el papel de otras Gasderminas en la inflamación cardíaca, aunque sin embargo, la conexión directa con un metabolito microbiano específico, representa un avance conceptual notable.
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