¿Es más sano el pan integral que el blanco?

Aunque depende de cada persona y de manera particular de su microbioma en términos generales no existen diferencias con comprobación clínica en la respuesta del organismo a su consumo

Buenos Aires-(Nomyc)-En una época en la que el consumo de productos naturales, orgánicos o con beneficios extras para las alud está en auge, surge la pregunta de si el  pan, que ocupa un lugar importante en nuestra dieta ya que representa alrededor de una décima parte de las calorías que consumimos diariamente en Occidente y hasta un 40 por ciento del consumo calórico en algunos países no occidentales, presenta diferencias en cuanto a si se consume el elaborado con harina de trigo u otra blanca o si el pan integral o de harinas de otros cereales presenta mayores beneficios al ser consumido.

Con el fin de dilucidar esto un nuevo estudio realizado en el Instituto “Weizmann de Ciencias”, en Israel y publicado en la revista “Cell Metabolism revela que no hay ningún dato que señale que el plan blanco sea menos saludable que el integral.

Los investigadores compararon dos tipos de pan situados en los extremos opuestos de lo que de manera supuesta se considera sano ya que en un caso se trataba de pan blanco industrial hecho con trigo refinado y en el otro, se utilizó pan fermentado con masa madre en una panadería artesanal a partir de harina de trigo de grano entero recién molido y horneado en un horno de leña de piedra.

Este segundo se preparó, además, de manera especial para el estudio y se supuso que poseía mejores propiedades.

“Estábamos seguros de que el pan integral sería una opción más saludable, pero para nuestra sorpresa, no encontramos ninguna diferencia entre los efectos en la salud de los dos tipos de pan” explica Eran Segal, investigador del Instituto Weizmannde Ciencias y quien lideró el estudio junto con Avraham Levy, del mismo centro de investigación.

“Eso es debido probablemente a que la respuesta del organismo al pan es un asunto muy personal: las diferencias entre las personas en el estudio se promediaron” continúa Segal.

Sobre el experimento Levy explica que “diseñamos el experimento para que todos los participantes consumieran la misma cantidad de carbohidratos de ambos tipos de pan y Debido a que el pan de trigo integral contiene en comparación menos carbohidratos, los participantes del estudio comieron un poco más de este que de pan blanco”.

“Esta diferencia en los niveles de carbohidratos también debe tenerse en cuenta cuando se elabora una dieta” agrega.

Más sobre el estudio                                                                                                                                                                                               Los investigadores separaron a los sujetos participantes en dos grupos: uno de ellos aumentó el consumo de pan blanco durante una semana y el otro hizo lo mismo con el de trigo integral y después de dos semanas sin pan, repitieron el proceso invirtiendo sus dietas.

Antes del estudio y a lo largo de este, los expertos midieron diversos parámetros, como los niveles de glucosa, minerales esenciales, colesterol, enzimas renales y hepáticas y varios marcadores de inflamación y daño tisular junto al análisis de la composición de los microorganismos intestinales de los participantes.

Con los resultados obtenidos, los autores han concluido que “ninguno de los criterios valorados permite asegurar que uno de los dos panes sea más saludable que el otro”.

El estudio también mostró que cerca de la mitad de los participantes tenía los niveles más altos de azúcar en la sangre después de comer pan blanco, mientras que la otra mitad los tenía después de comer pan integral.

Es posible que estas diferentes respuestas se debieran, en parte, a las diferencias en los microbios intestinales de los individuos, es decir, su microbioma. Su composición difiere significativamente en ambos casos y en base a esta observación, los investigadores idearon un algoritmo que relaciona el efecto de tipo de pan según la composición del microbioma de cada individuo.

“Utilizando este algoritmo, logramos predecir quién presentaría altos niveles de azúcar en la sangre después de comer pan blanco, y quién los presentaría después de comer pan integral”, explica Tal Korem, primer autor del estudio.

El trabajo concluye que diferentes personas reaccionan de manera distinta al ingerir los mismos alimentos y esta diferenciación incide en la importancia de diseñar las dietas de forma personalizada.                                                                                                                              Nomyc-15-6-17

 

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