El virus de la enfermedad del beso relacionado con siete patologías autoinmunitarias

Las personas infectados por el virus presentarían mayor riesgo de desarrollar lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide

Buenos Aires-(Nomyc)-Casi todas las personas se hallan infectadas por el virus de Epstein-Barr, patógeno de la familia de los herpesvirus, que se transmite a través de la saliva pero aunque en los niños, el contagio no entraña mayores complicaciones de salud que otras enfermedades leves propias de la infancia, la trasmisión durante la edad adulta provoca mononucleosis infecciosa, también conocida como “Enfermedad del Beso”.

Hasta ahora, el microorganismo se ha relacionado con varios tipos de cáncer, pero una investigación de Matthew T. Weirauch y su equipo, de la Universidad y el Hospital Infantil de Cincinnati, demostró que la infección del virus podría favorecer el desarrollo de siete enfermedades autoinmunitarias que son el Lupus Eritematoso Sistémico,  la Esclerosis Múltiple, la Artritis Reumatoide, la Artritis Juvenil Idiopática, la Diabetes de Tipo I, la Enfermedad Inflamatoria Intestinal y la Celiaquía.

Piratear el sistema inmunitario                                                                                                                                                                         Dentro del organismo, el virus de Epstein-Barr infecta las células B del sistema inmunitario y las reprograma para usarlas y generar nuevas copias de sí mismo y los científicos creen que las proteínas del patógeno y en particular, el antígeno nuclear 2 (EBNA2, por sus siglas en inglés), interaccionan con el ADN humano.

El análisis del genoma de los linfocitos B confirmó dicha hipótesis: EBNA2 altera la actividad de varios factores de transcripción y estas moléculas actúan como interruptores, pues mediante su unión al material genético, apagan o encienden la expresión de otros genes con el objeto de asegurar el correcto funcionamiento celular, pero la alteración de este proceso puede resultar patológica.

Weirauch y sus colaboradores descubrieron que EBNA2 aumenta la afinidad de los factores de trascripción por ciertas regiones del ADN que presentan variaciones asociadas al riesgo de padecer las siete enfermedades autoinmunitarias, previamente mencionadas y cuando ocurre esto, la probabilidad de desarrollar estos trastornos se incrementa.

Estos resultados sugieren la existencia de un vínculo entre factores ambientales, como las infecciones, y la susceptibilidad genética a afecciones.

“La identificación de los factores de trascripción alterados en las distintas enfermedades autoinmunitarias abre la posibilidad de desarrollar nuevas dianas terapéuticas e incluso, la obtención de una vacuna contra el virus de Epstein-Barr podría prevenir no solo la mononucleosis, sino también dichas patologías asociadas” explica Weirauch.

No obstante, los científicos destacan la necesidad de “seguir investigando para alcanzar esta meta”.

La revista Nature Genetics publica las conclusiones del estudio.                                                                                                                        Nomyc-27-4-18

 

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