Descubrieron un gigantesco agujero en el hielo de la Antártida

Tiene 80.000 kilómetros cuadrados y los científicos que lo detectaron no quisieron vincularlo con el Cambio Climático cuyo Día Mundial se celebra hoy

Buenos Aires-(Nomyc)-Centíficos que trabajan en un proyecto de monitoreo y medición de carbón y clima del Oceáno Antártico en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, detectaron hace unos días un gigantesco agujero en el hielo de la Antártida, una polinia, es decir un espacio abierto de agua rodeado de hielo.

El proyecto, Southern Ocean Carbon and Climate Observations and Modeling (Soccom), monitorea la Antártida y el océano Antártico por medio de satélites y gracias a este trabajo fue detectado este agujero sobre el que Kent Moore, profesor de la Universidad de Toronto Mississauga, aseguró que la polinia “tendrá impacto en los océanos porque parece como si le hubieran pegado una trompada al hielo” graficó.

Este agujero o polinia, de 80 mil kilómetros cuadrados, es el más grande detectado en el Mar de Weddell desde la década de 1970 y los científicos creen que la formación de polinias obedece a que el agua en las profundidades tiene mayor temperatura y salinidad que el agua en la superficie, aunque quienes están en el proyecto Soccom fueron cautos y no quisieron vincular de manera directa esta polinia con el cambio climático.

Argentina extrema:en menos de un año se rompieron records de frio, calor y lluvias                                                                                             Según los científicos, el hecho de que nueve ciudades quebraron marcas históricas en el primer semestre de 2017, las lluvias fuertes ya son el doble de lo normal y se producen más incendios e inundaciones se atribuye al cambio climático y la deforestación.

De la Quiaca a la Antártida, el país está sufriendo cada vez con más intensidad los efectos del cambio climático ya que según datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el 27 de enero de 2017 las ciudades patagónicas de Puerto Madryn y Trelew registraron su record máximo histórico de calor con 43.4°C y 42.2°C, respectivamente, mientras que el récord absoluto de temperatura mínima fue para Bariloche: durante la madrugada del pasado 16 julio, la ciudad de los estudiantes sintió 25.4°C bajo cero.

El récord contrario se lo anotó la ciudad de Tinogasta, en Catamarca, con un pico de 40°C en pleno junio y también Buenos Aires anotó su record en marzo de este año: cumplió 7 días consecutivos con temperaturas mínimas superiores a los 22 grados y máximas de 32 grados. Así, la ola de calor porteña superó a la más agobiante de la historia, que había tenido lugar en 1981.

¿Cómo explicarlo? ¿A qué se debe que la Argentina sea cada vez más un país de fenómenos climáticos extremos? Cuando se habla con expertos enseguida salta la cuestión del calentamiento del planeta, pero no hay una causa definitiva, sino factores diversos.

Hoy, uno de los aspectos que más preocupa a los científicos argentinos son las inundaciones producto de lluvias extremas sobre lo que Cindy Fernández, meteoróloga del SMN, advierte “cada vez llueve más y en menos tiempo”, afirman desde el SMN. “Antiguamente un evento extremo dejaba 80 mm de lluvia en pocas horas” para agregar que “hoy los eventos extremos están dejando 150/200 mm; lo que demuestra que las lluvias están más que duplicando su intensidad”.

Prueba de esto es lo que sucedió a principios de este año en la ciudad de Comodoro Rivadavia, cuando llovieron 232 mm en sólo 24 horas, y colapsaron casi todos lo servicios públicos, el barro se metió en las casas y la ciudad quedó prácticamente aislada por varios días.

Las precipitaciones promedio para el mes de marzo en esa ciudad rondan los 18 mm. Es decir que el 30 de marzo de éste año llovió en Comodoro casi seis veces más de lo que precipita en todo un año.

“Se brindó una alerta de lluvias extremas con valores muy superiores a lo normal, pero no se puede estimar de antemano cuántos milímetros van a llover”, aclara Fernández.

El comentario abre otra ventana en el cuadro de situación: las previsiones y las alertas muchas veces quedan por debajo de lo que se espera, generando daños inesperados.

Otro récord absoluto lo tuvo la ciudad de Río Colorado, en la provincia de Río Negro: el 31 de marzo llovieron 154 mm por lo que en un solo día precipitó lo que llueve en medio año en toda esa zona.

Entre 400 y 500 mm de lluvia precipita anualmente en Patagonia”, señala el meteorólogo Ignacio López Amorín. En la ciudad mesopotámica de Oberá, sudeste de Misiones, se dio el 4 de abril de este año otro récord de lluvia: 196 mm en un solo día.

“Fue el día más lluvioso de la historia de Oberá, donde anualmente llueven 1400 mm”, dice Amorín.

Además, ciudades de Mar del Plata y Trelew tuvieron los inviernos más lluviosos de su historia, con 338 mm y 161 mm de manera respectiva pero las muestras siguen ya que en lo que va de 2017, el 28 por ciento de la superficie de toda la pampa húmeda se vio afectada por inundaciones y entró en emergencia.

El agua castigó con dureza a los productores agropecuarios de Buenos Aires, Santa Fe, La Pampa y Córdoba. Además, 1.498 tambos se vieron afectados por la inundación: son el 60% de todos los tambos de la región y desde luego repercute en una merma productiva y una pérdida de millones para la actividad comercial.

El escenario todavía puede empeorar ya que según datos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, elaborado por Naciones Unidas, se prevé desde ahora hasta 2029 un aumento de entre 2 y 8 por ciento de las precipitaciones en el centro y en el este de Argentina y también se cree que la temperatura máxima en todo el país subirá entre 0.7ºC y 1.2ºC por encima de los valores normales.

Pero existe otro frente latente: las llamas ya que en diferenes zonas del país, que se tornan cada vez más secas y calurosas, los incendios también se dan con más frecuencia y voracidad.

“El aumento de la temperatura es un foco revelador del problema de los incendios”, señala Luis Alberto Clara, director de Defensa Civil de la Provincia de La Pampa, una de las provincias más afectadas.

“Nuestra temporada de incendios es el verano. Se dan en el sur y oeste de La Pampa, donde tenemos ganadería, pasturas naturales y bosque de Caldén”, dice Clara.

Entre noviembre del año pasado y febrero de este año se dieron allí todas las condiciones extremas para que el suelo ardiera: gran cantidad de pasto, temperaturas de más de 40 grados, baja humedad y ráfagas de 70 km/h provocaron la quema de 1.300.000 hectáreas y una importante pérdida de ganado.

“De manea afortunada, no de vidas”, dice Clara y agrega que “los incendios siempre estuvieron, cambia la envergadura”.

El Gobierno Nacional tomó una determinación clave en los últimos días ya que, de cara al próximo verano le quitó al Ministerio de Medio Ambiente el manejo del plan de lucha contra el fuego y dejarlo bajo la órbita del Ministerio de Seguridad, lo que  será una forma de reactivar la respuesta oficial a este tipo de catástrofes cuyos daños siempre están por encima de lo imaginable.                                                           Nomyc-24-10-17

 

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