Covid-19, clima y medio ambiente: las 5 cosas a saber

La emergencia sanitaria que enfrenta Argentina y el mundo nos afecta todos los días, sea porque seguimos trabajando para cuidar a los demás y satisfacer sus necesidades básicas o porque a veces estamos aislados en condiciones difíciles

Buenos Aires-(Nomyc)-Cuando hay complicaciones nuestra fortaleza también se basa en la capacidad que tenemos para permanecer lúcidos y no aceptar ninguna respuesta política cuando hablamos de la crisis del coronavirus y aunque los primeros planos de la información se lo llevan los datos e personas que contraen la enfermedad o se recuperan se ven, alrededor del planeta como la fauna recupera espacios perdidos o en algunos casos invade ciudades o pueblos ante la falta de presencia humana, por lo que garantizar que el restablecimiento de las actividades  sea ecológico, justo y cívico depende de nosotros por lo que la Organización ambientalista Greenpeace recomienda comenzar con una primera observación y con cinco preguntas, entre oportunidades falsas y esperanzas reales.

Sobre si ¿existe un vínculo entre la pandemia de coronavirus y el cambio climático? explica que“la hipermovilidad humana fue, sobre todo, lo que favoreció la pandemia de coronavirus y de hecho, si las personas hubieran disminuido cada vez más sus traslados, el contagio habría sido más limitado, que es el objetivo del encierro. 

Perolas enfermedades infecciosas se ven favorecidas por el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad, por lo que algunos animales, como los mosquitos, extienden sus territorios y por lo tanto, propagan enfermedades infecciosas de manera más fácil como por ejemplo en el caso de la gripe, que también sorprende: debido a que los inviernos son cada vez menos intensos, ahora el virus está activo durante un período más largo, incluso durante todo el año en las regiones tropicales.

Hacerca de si ¿disminuyeron realmente las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) desde el comienzo de la crisis de Covid-19? Desde la organización ambientalista señalan quesí, las emisiones de CO2, responsables del cambio climático, se redujeron en forma significativa en los países afectados por el coronavirus”. 

“En China, las emisiones de CO2 cayeron casi una cuarta parte entre principios de febrero y marzo de este año, en comparación con 2019 y en el norte de Italia y en los Estados Unidos se comenzó a registrar una reducción en las emisiones de CO2 y en la contaminación del aire” continúan. 

Sobre el motivo de esta disminución tan significativa, explican que “está directamente vinculada a la reducción drástica de las actividades industriales que dependen en gran medida del carbón y el petróleo”. 

“Del mismo modo, la desaceleración de la movilidad de las personas, en particular la vinculada al tráfico aéreo global, un sector que emite gases de efecto invernadero, parece conducir mecánicamente a una caída de las emisiones de CO2” continúan, aunque advierten que. “sin embargo, no hay nada de qué alegrarse porque estos descensos únicos se producen después de un largo período de aumento continuo: los últimos cinco años fueron los más calurosos y además, 19 de los 20 años en los que se registró mayor temperatura corresponden a este siglo.

Sumado a esto, actualmente las emisiones de CO2 en los hogares están subiendo de manera drástica.

Sobre si se puede esperar un impacto positivo en el medio ambiente y en la reducción de las emisiones de CO2 a largo plazo desde Greeneace explican que“la caída en las emisiones de gases de efecto invernadero y en la contaminación del aire que observamos recientemente es en realidad puramente cíclica, es algo así como una farsa ya que ´solo sucedió porque una gran parte de las actividades humanas se vieron obligadas a detenerse en condiciones dramáticas y con graves consecuencias sociales y económicas´”. 

“El Covid-19 representa un peligro para la humanidad y el planeta, pero las medidas temporales que se tomaron para enfrentar esta pandemia no parecen una respuesta duradera al desafío del cambio climático porque durante décadas, la tendencia general fue hacia un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero, y las políticas implementadas están lejos de ser suficientes” continúan. 

“Para reducir de manera sostenible las emisiones de CO2 debe revisarse el funcionamiento económico de nuestras sociedades, basado en actividades contaminantes y en la ampliación de las desigualdades aunque sí, todavía podemos esperar una transformación, pero no vendrá de la crisis de salud en sí misma: ´se necesitará un plan de recuperación sin precedentes que tenga plenamente en cuenta la emergencia climática, ambiental y social´”.

Sobre si habrá un repunte en la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero, una vez que la crisis del coronavirus haya pasado señalan que “si se confirma, el aplazamiento de las principales reuniones internacionales como la COP26, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que es crucial para la implementación efectiva del Acuerdo de París, y el Convenio sobre la Diversidad Biológica(CDB), corren riesgo las principales decisiones internacionales que necesitamos para enfrentar otras dos emergencias: el cambio climático y el colapso de los seres vivos”. 

“Por lo tanto, podemos temer un repunte de las emisiones de CO2 si el plan de recuperación apunta a restituir el crecimiento a cualquier costo y, volver al modelo neoliberal vigente durante décadas” continúan. 

“En 2008, las medidas adoptadas en todo el mundo para frenar la crisis financiera beneficiaron principalmente a las industrias ricas y contaminantes. Incluso aunque el contexto y la naturaleza de la crisis son muy diferentes en 2020, no podemos permitirnos repetir los mismos errores” agregan para destacar, por último que ´deben diseñarse planes de recuperación que prioricen a los ciudadanos, su salud, su bienestar, su medio ambiente y el clima, y no a las industrias contaminantes´”.

Por último, sobre cómo hacer para que los problemas ambientales no se pongan bajo la alfombra después de esta crisis de Covid-19 el fundador de Greenpeace, Bob Hunter explicó queesta emergencia sanitaria muestra que es posible intervenir drásticamente en la economía para enfrentar las amenazas que ponen en riesgo a toda la comunidad. Cambiar las reglas, tomar decisiones que eran impensadas y que, después de todo, no se pueden eludir u destacó que ´los grandes cambios parecen imposibles al principio e inevitables al final´”. 

En este momento es posible y esencial revisar nuestras prioridades, decidir entre actividades económicas útiles para el cuerpo social y aquellas que son parte del problema y los planes de protección a corto plazo deben, sobre todo, ayudar a proteger a los trabajadores y estar acompañados de una compensación social y ambiental para las empresas: prohibición de redundancia, pago de dividendos y recompra de acciones para 2020, y planes sólidos de reducción de gases de efecto invernadero para las más grandes. 

En segundo lugar, los planes de recuperación a mediano plazo de la mayoría de los países del mundo no deben dirigirse a los sectores de combustibles fósiles, sino que  por el contrario, ahora o nuncaes hora de invertir en la transición ecológica creando empleos para el futuro, pero también para imponer a las empresas de mayor tamaño la obligación de disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Nomyc-7-4-20

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